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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

 
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Domingo por la norche
Title
   Conferencia sobre 1 Juan(43) - Conferencia sobre 1 Juan (43)    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   1 Juan 4: 14- 18
Date
   2014-06-22



[Pasaje]

[1 Juan 4: 14- 18]
"Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor".


Amados hermanos y hermanas en Cristo,

Este es la 43ª sesión de las Conferencias de 1 Juan.

1 Juan 4:14 dice, "Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo".

Este versículo continúa explicando sobre cuán cierto es que el Hijo de Dios vino a esta tierra en cuerpo humano.

Jesús también tuvo el mismo cuerpo que nosotros.

Él sufrió toda la hambre, la sed, cansancio, frío, calor, sufrimientos, y dolor.

Él vivió por 33 años y finalmente murió en la cruz.

Sus discípulos se convirtieron en los testigos de Jesucristo porque ellos directamente presenciaron Su vida, muerte y resurrección.

De hecho, lo que los judíos esperaban no era un Salvador que salvara a la humanidad de pecados.

Ellos esperaban un rey que restaurara su nación y les permitiera disfrutar de honor en este mundo.

Los judíos en ese momento habían estado sufriendo por mucho tiempo a causa de varios gobernantes extranjeros.

En esa situación, ellos pensaron que si el Mesías que fue profetizado en el Antiguo Testamento llegara, Él se convertiría en un rey fuerte como David, echaría fuera todas las influencias extranjeras, y les daría gloria a los judíos.

Pero después del evento de la cruz, el Espíritu Santo les enseñó a los discípulos sobre el verdadero significado del Mesías.

Él les permitió comprender el camino oculto de la cruz.

Ellos llegaron a comprender que Jesucristo es el Salvador de toda la humanidad y el Rey de reyes.

Ellos reconocieron el hecho que, debido a que el Jesús sin pecado derramó Su sangre y murió, todo aquel que creen en este hecho es perdonado de su pecado y recibe salvación.

Después que ellos comprendieron esta providencia de la cruz, los discípulos la difundieron con toda su vida.

El siguiente versículo, versículo 15 dice, "Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios".

En los tiempos de la iglesia primitiva, hubo un gran avivamiento mientras los discípulos divulgaban el evangelio.

Durante la prédica de Pedro, hubo un explosivo obrar del Espíritu Santo, y 3,000 y luego 5,000 personas aceptaron a Jesucristo de una vez.

En un sentido de comprensión más actual, este fue un maravilloso obrar del Espíritu Santo que con solo un sermón, una iglesia grande podría ser transformada.

Los discípulos vivieron con Jesús y fueron instruidos directamente por Él, pero muchos creyentes que escucharon el evangelio no se encontraron con Jesús en persona.

Nosotros tampoco podemos ver a Jesús quien vino hace 2,000 años.

Pero debido a que el Espíritu Santo confirma que Jesús se ha convertido en nuestro Salvador, podemos con seguridad creer en el Señor.

Es por eso que podemos apasionadamente divulgar el evangelio como si lo hubiéramos visto a Él y escuchado en persona.

De la misma forma, cuando los creyentes predican el evangelio con seguridad, otros también abrirán su corazón y aceptarán al Señor, y ellos también recibirán al Espíritu Santo y obtendrán salvación.

Esta es una inmensa sabiduría de Dios.

Cuando Jesucristo venció la muerte y resucitó, el enemigo el diablo y Satanás estaba tan enojados porque ellos habían cavado su propia tumba.

Ellos pensaron que ganarían si solamente mataban al Jesús sin pecado, pero más bien este era el camino de su destrucción.

Debido a que no podían retener al inocente Jesús bajo la muerte, solamente tuvieron que ver a Jesús resucitar.

Además, debido a que Jesús pagó el precio del pecado de los pecadores al morir en inocencia, ellos tuvieron que entregar las almas que estaban bajo su autoridad como hijos de Dios.

1 Corintios 2:8 dice, "la (sabiduría) que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria", como dije antes, si ellos hubieran sabido lo que habría de suceder, nunca hubieran matado a Jesús.

Pero el enemigo el diablo y Satanás no se rindieron.

Ellos pensaron que tenían otra forma de ganarle a Dios.

Es decir, ellos pensaron que podían evitar que las personas creyeran en los secretos espirituales como el que el Hijo de Dios vino a este mundo hecho carne, o que Él se levantara de los muertos.

Los pensamientos de los hombres carnales son controlados por Satanás.

Si ellos infunden duda en los hombres por medio de pensamientos carnales, y los obstaculizan para tener fe, Satanás pensó que podía obstruir la providencia de la salvación.

Pero conociéndolo todo, Dios conocía los pensamientos de Satanás y Él tomó Sus propias contramedidas.

Estas contramedidas son el Espíritu Santo tal como ha sido explicado.

Si nosotros abrimos nuestro corazón y aceptamos al Espíritu Santo, podemos creer incluso en las cosas que los hombres no pueden realmente creer.

Y por medio de esa fe y obras del Espíritu Santo nosotros confesamos que Jesús es nuestro Salvador.

También podemos negarnos a nosotros mismos y apartarnos del mundo incluso al grado de crecer para tener una fe perfecta con la cual podemos entregar nuestras vidas.

Así que, el versículo 15 habla sobre tales hijos, "Dios permanece en él, y él en Dios".

Pero lo que tenemos que recordar es que nosotros no necesariamente permanecemos en Dios solamente porque confesamos de labios nuestra fe.

Esto es explicado en el siguiente versículo, versículo 16.

Este dice, "Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él".

Que nosotros creamos en el Señor implica que conocemos y creemos en el amor de Dios quien nos entregó la vida de su Hijo unigénito.

Esto no significa que simplemente conocemos esto como un hecho.

También tenemos que poner el amor de Dios en nosotros.

Podemos decir que Dios permanece en nosotros y nosotros en Él, cuando permanecemos en Su amor, lo cual significa que solamente cuando practicamos ese amor.

Amados hermanos y hermanas, comprender el amor de Dios es comprender el origen de Dios.

Una vez que conocemos Su amor, no podemos evitar amar a los demás.

Supongan que ustedes ven a cierto hombre buscando su propio beneficio a tal grado que incluso hace cosas que son ilegales.

Pero aquellos que conocen el amor de Dios no sentirán incomodidad ni odio por ese hombre.

Ellos no pueden condenarlo pensando, "Yo también fui perdonado por medio de la cruz del Señor. Yo era un pecador pero me he convertido en un precioso hijo de Dios por medio de la misericordia de Dios".

Recuerdan el hecho que Dios ama y aprecia esa alma así como Él los ama a ellos.

Lo miran con los ojos del Padre, por lo tanto consideran sus puntos buenos con mayor intensidad que sus defectos, e incluso si tiene defectos, ellos simplemente esperan a que él cambie.

Simplemente desearán ayudarle a que mejore.

Cuando nosotros tenemos el corazón de Dios de esta forma, podemos recibir bendiciones en toda situación.

Recibiremos entonces autoridad espiritual y las tinieblas se alejarán, por consiguiente podemos ser bendecidos ya sea en nuestro entrar como en nuestro salir, y seremos cabeza y no cola.

Amados hermanos y hermanas, expresiones similares se repiten en 1 Juan 4:7-16.

Resumámoslo aquí para que ustedes puedan recordarlo con facilidad.

Dios es amor en Sí mismo.

Su amor es tan grande que Él entregó en la cruz a Su Hijo unigénito Jesucristo para salvarnos a nosotros pecadores.

Además, escuchamos que Jesús vino a este mundo para convertirse en nuestro Salvador, y que nosotros le confesamos como nuestro Salvador.

Además, Dios envió al Espíritu Santo para que nosotros pudiéramos creer en Jesucristo como nuestro Salvador. El Espíritu Santo también nos ayuda a vivir por la Palabra de Dios para que podamos permanecer en Dios.

Vivir por la Palabra de Dios es, después de todo, amarnos unos a otros así como Dios nos amó.

Debido a que nosotros confesamos al Señor y hemos recibido al Espíritu Santo, podemos permanecer en el amor de Dios.

Además, cultivaremos el amor de Dios en nosotros al grado en que conozcamos y comprendamos el amor de Dios, practiquemos la verdad, y amemos a nuestros hermanos.

Este es el contenido de 1 Juan 4:7-16, el cual cubrimos en varias sesiones previas.

Amados hermanos y hermanas, yo creo que estas conferencias sobre 1 Juan no son muy difíciles para ustedes cuando las escuchan.

Podrán incluso pensar que ya han aprendido estas cosas por medio de otras series de sermones como 'El Mensaje de la Cruz'.

Ustedes han escuchado en muchas ocasiones y están conscientes de la providencia de Dios quien está cultivando a los seres humanos. Han escuchado sobre el amor de Dios habiendo entregado a Su Hijo unigénito y el hecho que la verdadera fe consiste en guardar los mandamientos.

Pero yo espero que no solamente escuchen y almacenen esto como conocimiento sino que su profundidad espiritual incremente mientras escuchen estos mensajes sobre 1 Juan.

Simplemente cuando escuchen una expresión, "Dios es amor", cada uno de ustedes tendrá diferentes emociones.

De acuerdo a la medida de fe y el grado en el cual reconocen y experimentan el amor de Dios, cada uno comprenderá el mensaje en diferente intensidad.

Por medio de las conferencias sobre 1 Juan, yo espero que reconozcan con mayor profundad el amor del Padre y que ese amor también permanecerá en ustedes.

Al hacer esto, yo oro en el nombre del Señor, para que se conviertan rápidamente en hijos de Dios que se parecen a Él completamente.

 
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