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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

 
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Title
   Estudio basado en Génesis(99) - Estudio basado en Génesis (99)    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   Génesis 6:1-4
Date
   2013-05-24



Escritura

Génesis 6:1-4
[1] Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
[2] que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas.
[3] Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.
[4] Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.


Este es el estudio No. 99 de Génesis.
Los 'hijos de Dios' mencionados en la escritura son los descendientes de Adán, de género masculino, quienes vivieron en el Huerto del Edén.
Una parte de ellos siguió a Adán para establecerse en este mundo.
Después de que se establecieron en la Tierra, tomaron las hijas de los hombres como esposas.
Al igual que en el Huerto del Edén, se casaron y tuvieron hijos en base al orden que Dios había establecido.
Sus hijos fueron los 'nefilitas'.
Entre los 'hijos de Dios' provenientes del Huerto, hubo quienes 'vieron que las hijas de los hombres eran hermosas; y tomaron como esposas a todas las que quisieron'.
Sus hijos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
Estos 'espíritus vivientes' en el Huerto no son 'espíritus perfectos'.
Son los seres que pueden mancharse con la carne si es que la aceptan con su libre albedrío.
Una parte de aquellos que provinieron del Huerto poco a poco se mancharon con la carne, y eventualmente fueron tras la lujuria y tomaron las hijas de los hombres como esposas.
Por consiguiente, mientras viajaban al Huerto, dieron lugar a la corrupción del orden del reino espiritual.
Amados hermanos y hermanas:
¿Qué tipo de lección aprendemos de esto?
Podemos entender la naturaleza del pecado.
Gálatas 5:9 dice: "Un poco de levadura leuda toda la masa".
La Biblia compara la lección fallida o la naturaleza pecaminosa con la 'levadura'.
Por ejemplo: en Mateo 16:11 (NTV), nuestro Jesús dijo también: "Tengan cuidado con la levadura de los fariseos y de los saduceos".
Incluso una pequeña cantidad de levadura puede leudar toda la masa.
La naturaleza del pecado es exactamente igual.
Las personas del Huerto quienes eran espíritus vivientes estaban manchadas con la carne ya que tomaban la carne por su propia voluntad, y cometían pecados al causar problemas, tanto para el orden espiritual como para el material.
Sus obras aceleraron la velocidad de la gente en este mundo cayendo en el pecado.
Era tal como está escrito: "Un poco de levadura leuda toda la masa".
Si los espíritus vivientes podían mancharse de este modo, cuánto más la gente de la Tierra puede sumergirse en la carnalidad.
Además, 1 Pedro 5:8 dice: "...porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar".
Por eso ustedes deben tener un espíritu sobrio y estar espiritualmente atentos mientras viven en este mundo.
Más todavía por el hecho de que el pecado y la maldad prevalecen más en esta generación.
Si bajan la guardia, aun por un instante, pueden ser tentados por el pecado.
Digamos, si satisfacen su codicia y deseos egoístas, pueden ser atrapados en una trampa de fraude.
Quizás se desvíen fácilmente del camino correcto; quizás incluso se torne audaz mientras actúa sin rectitud.
No obstante, el resultado es el 'infortunio'.
Adicionalmente, cuando uno se siente solo o siente que la vida es dura, quizás sea atrapado fácilmente en una trampa de Satanás que puede torcer ese sentimiento.
Quizás terminen cometiendo los malos hábitos del cuerpo acerca de los cuales la Biblia advierte estrictamente.
Respecto a esto, 2 Pedro 2:22 dice: "Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno".
Si ustedes cometen otra vez el pecado por el que se han arrepentido antes, ¡cuán terrible es esto!
Para recibir la gracia nuevamente, hay que padecer mucho y hay que rendir el corazón.
Los demás están bien fluyendo en el curso del espíritu, pasando la roca de la fe y sumergiéndose en el espíritu. Ustedes jamás deben retroceder.
Por consiguiente, les animo a que guarden su ser con la verdad.
Si son débiles en la fe, lo mejor es que se alejen de cualquier entorno en el que fácilmente puedan caer en pecado.
Jamás deben ver y nunca escuchar las falsedades; jamás deben ser portadores de la falsedad.
Más bien deben deleitarse en la lectura de la Biblia, y en escucharla; ella es la verdad.
Aunque estén parados en la roca de la fe, no se han despojado de las características carnales por completo, por ende, jamás deben bajar la guardia.
Hasta que se sumerjan en el espíritu, siempre deben esforzarse por alcanzar la santidad por medio de la palabra y la oración.
En 1 Corintios 10:12 leemos: "Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga".
Y en Filipenses 3:12-14 dice: "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús".
Les animo a no detenerse sino a seguir adelante hacia el espíritu con un corazón humilde como el del apóstol Pablo.
Jamás deben decir para sí mismos: "He trabajado mucho. Tendría que descansar un poco más".
Más bien les animo a decir: "Es tiempo de comenzar", y siempre pónganse a prueba.
Ruego en el nombre del Señor Jesucristo, que al hacerlo así quizás reciban elogios y recompensas de parte de Dios el Padre en el estrado del Juicio Final.
Amados hermanos y hermanas en Cristo:
Permítanme hablarles más acerca de los descendientes de estas dos categorías de 'hijos de Dios'.
Primero, los nefilitas, los descendientes del primer grupo de gente, eran muy superiores en su apariencia.
Ya que nacieron con la energía de los 'hijos de Dios', eran distintos a la gente común de este mundo.
Aunque los padres de los nefilitas escogieron la vida en este mundo, no se mancharon con la carne.
Por lo tanto, sus hijos heredaron sus buenas tendencias, la disposición excepcional de un hombre del Huerto.
Los descendientes del segundo grupo de personas fueron también excelentes ya que básicamente ellos también heredaron la energía de la gente del Huerto.
Por consiguiente, podían ser vistos con facilidad en cualquier lugar y la gente común los consideraba especiales.
Es más, eran excelentes en su condición física y en sabiduría, por lo que algunos se convirtieron en hombres poderosos.
No obstante, sus descendientes no lograron heredar la energía superior por generaciones.
Las siguientes generaciones se mancharon rápidamente con la carne, y se convirtieron en hombres carnales.
Es bajo este mismo principio que los descendientes de Adán y Eva eran hombres de carne y hueso.
Adán y Eva fueron los espíritus vivientes en el Huerto, pero después de cometer pecado y convertirse en hombres carnales, sus descendientes también nacieron como hombres carnales.
De igual manera, ya que los 'hijos de Dios' y sus hijos se convirtieron en hombres carnales en este mundo, sus descendientes también nacieron como hombres carnales.
Los buenos atributos que heredaron de 'los hijos de Dios' se mezclaron con las características de la carne, lo que eliminó los buenos atributos.
Por consiguiente, a partir de la tercera generación de los 'hijos de Dios', no se diferenciaban mucho de la gente de este mundo.
Si hubiesen continuado heredando las excepcionales habilidades generación tras generación, este mundo estaría dominado por ellos ahora.
Ya que eran tan sobresalientes para ser llamados valientes varones de renombre, señorearían y sojuzgarían la gente de este mundo.
Por fortuna, esto no ocurrió.
Todos murieron y permanecen como 'gente legendaria' en la memoria de los pueblos de este mundo.
Es más, ningún hombre se salvó, excepto la familia de Noé compuesta por ocho personas, en el Juicio del Diluvio; los descendientes de los 'hijos de Dios' también se extinguieron.
Si leen Números 13:33, notarán que los nefilitas estaban en el reporte de diez de los doce israelitas enviados a espiar la tierra.
Ellos dijeron: "También vimos allí (en la tierra de Canaán, específicamente en Hebrón, también llamada Quiriat-arba) gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos".
¿Fueron los gigantes que ellos vieron en realidad los nefilitas? ¡Por supuesto que no!
Las personas que vieron fueron los hijos de Anac que vivían en Hebrón.
Los hijos de Anac se veían fuertes y eran considerados temibles.
Los diez espías querían respaldar su informe, por eso describieron a los hijos de Anac como los nefilitas.
Espiaron la tierra de Canaán alrededor de mil años después del juicio del Diluvio.
Aun así, la existencia de los nefilitas permanecía en la memoria de la gente.
Esto significa que la historia de los nefilitas se transmitió a los descendientes de Noé.
Amados hermanos y hermanas:
Los nefilitas no dieron lugar a ningún problema en este mundo.
Fueron los 'hijos de Dios' los que descendieron a este mundo en pos de su lujuria, y sus descendientes causaron muchos problemas.
Tal como Génesis 6:2 dice: "...que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas"; esto provocó la ira de Dios.
Es más, mientras viajaban entre el Huerto y este mundo, amenazaron no solo el orden de este mundo, sino también el orden del Huerto.
Sus acciones impactaron de manera tremenda a la gente de este mundo.
Los habitantes de la Tierra los imitaron con facilidad, y juntos cometían actos de perversidad.
Ya que Dios vio que la situación se volvía seria, Él se preocupó y afligió.
Entonces tomó una decisión impulsiva.
Génesis 6:3 explica esto.
Dice: "Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años".
Debido a que Dios está lleno de misericordia y pasión, Él nos juzgó sin aviso previo; Él les advirtió en un inicio.
Su advertencia contenía dos cosas.
En primer lugar dijo: "No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne".
En este caso, 'él es carne' significa que se convirtieron en hombres que vivían en las tinieblas, el pecado, la maldad, la falta de rectitud y la injusticia controlada por el enemigo diablo y Satanás.
Así como la luz y las tinieblas no pueden coexistir, Dios no puede estar con aquellos que viven en el pecado y la maldad.
Los 'hijos de Dios' fueron aquellos que originalmente vivieron en el Huerto, en el dominio de la luz. Pero descendieron a este mundo, se mancharon con la malicia y vivieron en pecado y maldad; por tanto, ya no tenían relación alguna con Dios.
Esta advertencia era también aplicada de igual manera a la gente de este mundo.
Dios declaró que no contendería por siempre con el hombre que es carne.
Las personas carnales no son los hijos de Dios, sino que son esclavos e hijos del enemigo diablo y Satanás.
Su final es la muerte y el Infierno; Dios no puede contender con ellos por siempre.
Esta advertencia también se aplica en la actualidad.
2 Corintios 6:14 dice: "...porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?"
Así también, 1 Juan 1:5 dice: "...Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él".
En 1 Juan se menciona que tenemos comunión con Dios si caminamos en la luz.
Si Dios está con nosotros, recibiremos bendiciones, pero si no lo está, quizás caigamos en las pruebas de Satanás.
Esto se debe a que, si Dios no está con el hombre, entonces este pertenece al enemigo diablo y Satanás.
El enemigo diablo y Satanás incita a las personas a cometer pecados; al hacerlo, enfrentan tribulaciones.
Se han preguntado: "Supongo que llevo mi vida de creyente de modo diligente y creo mucho en Dios. ¿Por qué entonces no tengo la evidencia de que Él está conmigo? ¿Por qué no soy próspero? ¿Por qué no recibo bendiciones?"
Anhelo que puedan encontrar la respuesta en este mensaje.
Si se mantienen en la luz, Dios ciertamente estará con ustedes.
Por el contrario, aunque digan que creen en Dios, si aun así se mantienen en las tinieblas, Dios no podrá estar con ustedes.
Por consiguiente, si enfrentan problemas, por favor examínense a sí mismos primero.
Deben preguntarse seriamente: "¿Estoy aún en la carne? ¿Vivo todavía en las tinieblas?"
1 Juan 1:6 dice: "Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad".
Si no viven de acuerdo a la Palabra de Dios quien es Luz, no es nada bueno decir que se cree en Dios o que se lleva una vida cristiana diligente.
Pues esta confesión no será veraz.
Si en realidad viven en la luz, sin embargo, Dios estará con ustedes y Él ciertamente les dará bendiciones.
Aunque estén bajo un refinamiento para llegar a ser perfectos, la evidencia de que Dios está con ustedes los seguirá.
José fue este tipo de personaje.
Incluso cuando fue un esclavo, y aun cuando fue acusado injustamente y encarcelado, Dios estaba con él.
Dios hizo que todo saliera bien para él; incluso los no creyentes lo podían ver.
Ahora, ustedes no están en prisión. Tampoco son esclavos. Sin embargo, no todas las cosas les salen bien, y siempre viven con dificultades.
Entonces deben comprender que son personas carnales y que están muy alejados del espíritu.
Esto se debe a que Dios declaró hace miles de años atrás que no contendería con el hombre carnal para siempre.
Amados hermanos y hermanas:
En Génesis 6:3, Dios le dijo al hombre que se convirtió en carne: "...mas serán sus días ciento veinte años".
Si se lo interpreta de modo literal, significa que el hombre no podrá vivir más de 120 años.
Ahora, ¿quién es el 'hombre' en este verso, y qué significa que 'sus días serán ciento veinte años'?
Esto contiene algunos significados.
Les dije que esos 'hijos de Dios' que vieron a las hijas de los hombres y fueron tras la lujuria y las tomaron como esposas, podían viajar entre el Huerto y la Tierra en este entonces.
No obstante, después de que Dios dijo que sus días serían ciento veinte años, no pudieron volver al Huerto.
Dios puso una restricción muy severa sobre ellos para que no pudieran seguir desordenando el orden de este mundo ni el del reino espiritual.
En consecuencia, se los bajó al nivel de los hombres carnales.
Si hubieran vivido en el Huerto, habrían vivido por siempre; pero, su tiempo de vida tuvo un límite después de llegar a ser hombres carnales.
Este cambio en la duración de vida también tomó lugar para los hombres carnales que originalmente vivían en este mundo.
Aunque su duración de vida no cambió de 900 a 120 años de la noche a la mañana, gradualmente se fue disminuyendo después del Diluvio.
Tal como está escrito en Génesis 11:10-25, la duración de vida de los descendientes de Sem, un hijo de Noé, demuestra esto.
Sem vivió 600 años, Arfaxad vivió 438, Sala vivió 433, Heber vivió 464, Peleg vivió 239, Reu vivió 239, Serug vivió 230 y Nacor vivió 148.
Antes del juicio del Diluvio, el promedio del tiempo de vida era de más de 900 años, pero el número siguió disminuyendo después de eso.
Amados hermanos y hermanas:
Cuando dijo Dios: "...sus días serán 120 años", expresaba otro significado importante aparte del tiempo de vida que se acortaba.
Este sería de 110 o 130 años. Pero Dios dijo que sería de 120 años.
¿Por qué se le ocurrió a Dios el número 120?
Este número contienen el 12, que es el 'número de la luz'.
Por lo tanto, el significado espiritual de 'sus días serán 120 años' expresado por Dios, era la 'separación de la luz de las tinieblas'.
Concretamente hablando, significa que Dios dibujaría una línea para que el hombre carnal que pertenece a las tinieblas nunca se meta en el dominio de la luz.
Es decir, los 'hijos de Dios' descritos en Génesis 6:2, jamás podrían volver al Huerto del Edén.
Además de esto, estos '120 años' significan el período suspendido para que la gente de este mundo reciba el juicio.
Para ese entonces, el pecado y la maldad del hombre ya se habían desenfrenado en la Tierra.
Por causa de aquellos que descendieron del Huerto, fueron tras la lujuria e hicieron cosas de manera desordenada, la gente de este mundo se volvió más grosera y arrogante.
Dios sabía de antemano que la maldad de la gente de la Tierra prevalecería aún más.
Él sabía también que no podrían evitar recibir el juicio.
Por tanto, Dios describió el tiempo suspendido hasta el juicio con el número '120'.
No obstante, esto no significa que el juicio se daría precisamente 120 años más tarde.
Estos '120 años' son como un número que simboliza el tiempo suspendido hasta que la maldad se desenfrenara y se hiciera necesario el juicio.
Pueden encontrar otros ejemplos de este 'tiempo suspendido' en la Biblia.
En Génesis 15:16, Dios le dice a Abram: "Y en la cuarta generación volverán acá; porque aún no ha llegado a su colmo la maldad del amorreo hasta aquí".
En el futuro, los descendientes de Abram vivirían en Egipto y regresarían a la tierra de Canaán en la cuarta generación.
Esto se debió a que no estaba completa aún la iniquidad de los amorreos que vivían entonces en la tierra de Canaán.
Esto significa que en la cuarta generación, su pecado y su maldad se almacenaría lo suficiente para recibir el juicio de destrucción.
Ya que Dios conoce el futuro con exactitud, en consecuencia Él cumple Su Providencia.
El juicio y las bendiciones se dan con justicia.
Esto es dentro de la misma línea que Dios mencionó '120 años' en la Escritura.
Ciertamente habría un juicio de Dios, pero hay un tiempo suspendido hasta entonces.
Dios no espera hasta que la maldad alcance sus límites.
Dios no favorece la destrucción.
Sin duda Él espera que la gente se aleje de sus pecados y maldad y reciba salvación; es por eso que Dios advierte a la gente y les da más oportunidades.
La gente de aquellos días, no obstante, ignoró la primera advertencia de Dios y continuó viviendo en pecado y maldad.
Así, al final vieron el juicio del Diluvio.
En Ezequiel 18:21-23 leemos: "Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo, y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia, de cierto vivirá; no morirá. Todas las transgresiones que cometió, no le serán recordadas; en su justicia que hizo vivirá. ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?"
Como está escrito en este verso, si la gente de aquellos días hubieran escuchado la advertencia de Dios y se hubieran arrepentido por completo, habrían recibido una oportunidad para la salvación.
El pueblo de Nínive en la historia de Jonás es un buen ejemplo de esto.
Para ellos, Jonás era un profeta extranjero proveniente de Israel.
Sin embargo, no ignoraron la advertencia de juicio que Jonás les dio.
Aunque él dijo: "De aquí a cuarenta días Nínive será destruida", ellos creyeron en Dios.
Inmediatamente procedieron al arrepentimiento.
Además el rey, sus grandes y todo el pueblo ayunaron, e hicieron que sus animales ayunaran también.
Clamaron a Dios con sinceridad y se alejaron de sus malos caminos y la violencia de sus manos.
Entonces, en Jonás 3:10 leemos: "Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo".
Como está escrito, Dios el Padre nos atesora y ama.
Aunque Dios da oportunidades con Su amor, si un hombre continúa almacenando pecado y maldad, no podrá evitar enfrentar el juicio de acuerdo a la justicia.
Es por eso que Dios tuvo que decidir el juicio del Diluvio en los días de Noé.
Explicaré más acerca de esto en el siguiente estudio.

 
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