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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

 
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Title
   La Ley de la Siembra y la Cosecha(2) - La Ley de la Siembra y la Cosecha (2)    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   Gálatas 6:7-9
Date
   2010-01-24



Pasaje

Gálatas 6:7-9
"No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre siembre, so también segará, porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos".

Esta es la segunda sesión sobre la Ley de la siembra y la cosecha. En la sesión anterior, les hablé sobre el proceso de la siembra y de la cosecha en comparación con la agricultura actual. Discutimos que primeramente tenemos que cultivar el campo de nuestro corazón, a través de guardar los mandamientos, los cuales nos dicen que desechemos ciertas cosas y que no hagamos otras. Además, guardando los mandamientos que debemos guardar y haciendo las cosas que debemos hacer, nosotros tenemos que sembrar las semillas.
Cuidar las semillas que hemos sembrado tiene que ver con la adoración y la oración a Dios, y además, con el estar gozosos y agradecidos por todas las cosas. Mientras llevamos diligentemente un proceso de agricultura espiritual como el antes mencionado, podremos producir frutos Agradables abundantemente. Nosotros produciremos los frutos del Espíritu Santo, las Bienaventuranzas, y los frutos del amor espiritual. Estas personas serán amadas por Dios, y recibirán todo lo que pidan.
Esta es la esencia de la ley de la siembra y la cosecha. Este es el principio básico para que nosotros recibamos bendiciones tanto en el aspecto físico como en el espiritual.
A partir de ahora, les hablaré sobre los detalles de cómo deberíamos sembrar las semillas y cuidar de ellas, a fin de que podamos recibir bendiciones financieras en particular. A través de este mensaje, yo oro en el nombre del Señor, para que ustedes siembren y cosechen de la forma en que le agrada a Dios y así puedan recibir no solamente bendiciones materiales, sino también todos los deseos de su corazón.

[Cuerpo]

Amados hermanos y hermanas en Cristo, para que nosotros recibamos bendiciones sobreabundantes, en primer lugar, tenemos que circuncidar nuestro corazón.
Esto significa que nosotros tenemos que cultivar el campo de nuestro corazón. Así como en el caso de todas las otras bendiciones, primero tenemos que cultivar el campo de nuestro corazón a fin de recibir bendiciones materiales.
Esto se debe a que nosotros podemos tener una fe espiritual solamente al grado en que cultivemos nuestro corazón. Para que nosotros cosechemos todo lo que sembramos, tenemos que sembrar con fe. Sin fe no podemos experimentar las obras de Dios.
Además, aun cuando sembramos la misma clase de semillas, aquellos que tienen una fe mayor podrán obtener más frutos. Y esta fe no es solamente una fe como conocimiento en la cabeza, sino la fe espiritual en el corazón. Nosotros no podemos tener una fe espiritual solamente porque lo deseamos, solamente podemos tenerla cuando Dios nos la da. Dios nos da una fe mayor al grado en que nuestro corazón está santificado. Entre más circuncidamos nuestro corazón, desechamos los pecados y alcanzamos la santidad, más fe espiritual tendremos, y por consiguiente más serán las bendiciones materiales que recibiremos.
Es por eso que 3 Juan 1:2 dice, "Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, así como prospera tu alma".
Así como prospera nuestra alma, es decir, a medida que cultivemos el campo de nuestro corazón para que se convierta en una buena tierra, prosperaremos en todas las cosas y estaremos sanos. Pero esto no significa que ustedes pueden recibir bendiciones solamente hasta después que están completamente santificados.
Así como expliqué antes, aun cuando ustedes no hayan llegado al espíritu, pueden recibir apretado, remecido y rebosante si siembran con fe. Pero aquellos que han llegado al espíritu recibirán 30 veces, o hasta 60 veces más. Si ustedes llegan al espíritu completo podrán recibir 60 o 100 veces más bendiciones. Hay una gran diferencia en la medida de las bendiciones otorgadas antes y después que hemos llegado al espíritu.
Dentro de nuestra medida de fe, mientras nos esforzamos por santificarnos y pedimos en esa medida, nosotros recibiremos respuestas y bendiciones una por una. Entonces, podremos tener una fe cada vez más mayor.
Nosotros escuchamos con frecuencia la siguiente clase de testimonios por parte de los miembros de nuestra iglesia, cuando expresan que han experimentado pruebas y dificultades que llegaron a ellos sin motivo alguno. Pero las sobrepasaron solamente con bondad y recibieron bendiciones. Recibieron no solamente bendiciones espirituales, sino que también recibieron bendiciones materiales que son completamente diferentes en medida a las que antes recibían.
Por ejemplo, cuando las ventas de una creyente aumentaron, sus compañeros de trabajo sintieron celos y le ocasionaron dificultades. Ellos la dejaban de lado o actuaban rudamente con ella. Llegaron incluso a difamarla a sus espaldas. En esta situación, ¿Qué creen ustedes que hizo ella siendo miembro de nuestra iglesia?
Ella no tuvo ningún sentimiento negativo o resentimiento, ni se opuso a ellos con maldad. Más bien se humilló más y les sirvió más. Cuando ella continuamente actuó con bondad, aun aquellos que estaban celosos fueron conmovidos y cambiaron. Cuando ella pasó la prueba con bondad, su fe espiritual aumentó, y sus ventas también incrementaron. Ella recibió muchas más bendiciones financieras que antes.
En situaciones como esta, nosotros frecuentemente escuchamos testimonios de personas que recibieron mayores bendiciones mientras avanzaban en el proceso de santificación.
También hay muchos casos similares al siguiente. Están aquellos que asisten a la iglesia por mucho tiempo, pero se comprometen con el mundo. Pero cuando ellos se arrepienten de sus obras y cambian a la verdad, empiezan a recibir bendiciones.
Por ejemplo, algunas personas reciben el título de diácono, pero continúan fumando y bebiendo o cometen algunas obras de la carne. Pero luego deciden cambiar y tratan de poner la palabra de Dios en práctica. Entonces, la gracia y la fortaleza de Dios se derraman sobre ellos y sus vidas empiezan a cambiar. Mientras se alejan de la oscuridad y cambian al espíritu, su situación física también cambia.
Ellos podrán resolver algunos problemas interminables en sus negocios. Los problemas de sus familias o de sus hijos serán resueltos, y recibirán muchas clases de bendiciones. Como expliqué antes, no solamente bendiciones financieras, sino también recibiremos respuestas a los deseos de nuestro corazón, lo primero que tenemos que hacer es circuncidar el corazón. Es decir, tenemos que cultivar el campo de nuestro corazón.
Podemos alcanzar la santificación mientras vivimos una vida cambiada en la verdad. Esto significa que nosotros hemos preparado un campo fértil, y podemos cosechar mucho cuando sembramos en este campo fértil.
Queridos hermanos y hermanas en Cristo, el segundo secreto en la siembra y la cosecha es, santificar todo el Domingo y entregar los diezmos apropiados.
Santificar el Domingo y dar los diezmos apropiados es lo más básico de lo básico en la vida cristiana. Yo no tengo el tiempo para explicar todo esto de nuevo. Por favor remítanse a los sermones anteriores en los cuales hablé sobre estos temas, pero permítanme tocar esto brevemente.
Santificar el Domingo es reconocer la autoridad espiritual de Dios. Es el acto mínimo de fe para demostrar que somos hijos de Dios que creen en Jesucristo. Aquellos que no santifican el Domingo, no pueden estar protegidos por Dios cuando el enemigo el diablo y Satanás traen pruebas y dificultades a ellos.
Así que, aun cuando ellos siembran las semillas, enfrentarán desgracias y no podrán cosechar el fruto. Esto significa que no recibirán bendiciones.
Entregar los diezmos es el acto de fe que reconoce la soberanía de Dios en todos los aspectos materiales de nuestra vida. Es reconocer que todas las cosas en el Cielo y sobre la Tierra le pertenecen a Dios, y que todas nuestras bendiciones provienen de Dios.
No importa cuánto oremos y pidamos bendiciones, Dios no puede bendecirnos a menos que santifiquemos el Domingo y que entreguemos los diezmos apropiados. Si en estos casos Dios responde con bendiciones, esto estaría en contra de Su justicia, y Satanás objetaría por ello.
Dios puede bendecirnos solamente cuando nosotros pedimos con fe mientras reconocemos la soberanía de Dios santificando el Domingo y entregando los diezmos apropiados.
Hermanos y hermanas, ¿Ustedes creen que nosotros tendríamos menos ingresos si nos tomamos un día libre y entregamos la décima parte de nuestros ingresos? Si tenemos fe, nunca habrá una pérdida.
Aún cuando ustedes no trabajen el domingo y no reciban ingresos por ese día, Dios puede darles el ingreso equivalente a siete días durante solamente seis días.
En Éxodo capítulo 16, leemos que Dios dio a los hijos de Israel mamá en el desierto. Cada mañana cuando la gente salía, había maná que sabía como 'hojuelas con miel', y ellos lo recogían de acuerdo a las necesidades de cada día. Si ellos dejaban parte del mismo hasta la mañana, éste se descomponía y se engusanaba.
Pero antes del Sabbat, ellos podían recoger una cantidad doble de maná, y no había problema durante los dos días hasta que terminaba el Sabbat. Algunas personas infringían el mandato de Dios y salían a recoger el maná el día del Sabbat, pero no encontraban nada.
De igual forma, aun cuando nosotros no trabajemos en Domingo, el Dios todopoderoso nos puede dar el ingreso de todo el período de 7 días en solamente 6 días de la semana. Es más, nosotros estaremos protegidos en espíritu y en cuerpo, así que no sufriremos ninguna pérdida innecesaria.
Gastos inesperados por causa de enfermedad o de accidentes restan mucho del ingreso de los incrédulos. Sin embargo ustedes no sufren tales pérdidas, y esto es en sí mismo una gran bendición.
Además, los diezmos son como las semillas que ustedes guardan para el cultivo del siguiente año después de la cosecha. El granjero selecciona los mejores granos como semillas de la cosecha que obtiene. Y aun cuando él no tenga nada que comer, nunca se come esos granos que serán usados como semillas. Si ellos se comen la semilla solamente porque ahora están pasando hambre, no tendrán nada que sembrar y cultivar durante el año siguiente.
De la misma forma, los hijos de Dios tienen que dar los diezmos antes que todas las otras cosas. Nosotros no debemos entregar nuestros diezmos de lo que nos sobra después que hacemos nuestros gastos. Nosotros le damos a Dios lo primero.
Además, no podemos intercambiar el propósito de los diezmos y de las ofrendas; si entregamos ofrendas de agradecimiento o destinadas a obras caritativas junto con los diezmos, esto en verdad significa que no entregamos los diezmos.
De hecho, santificar el Domingo y entregar los diezmos está directamente relacionado con nuestra salvación, así que, el mensaje sobre esto tiene que ser realmente predicado cada año.
Pero tenemos tantos otros mensajes espirituales que predicar, y yo no puedo dar mensajes sobre este asunto con mayor frecuencia que esa. Yo tuve una oportunidad de predicar los mensajes sobre los diezmos y sobre santificar el Domingo, iniciando a finales del año antepasado hasta el inicio del año pasado, y desde entonces ha habido muchos testimonios.
Es decir, aquellos que no habían estado entregando los diezmos apropiadamente ni santificando el Domingo, empezaron a guardar la palabra de Dios después de escuchar esos mensajes, y empezaron a recibir tremendas bendiciones.
Por ejemplo, había un creyente que había abierto un restaurante y durante muchos meses atravesó por dificultades financieras. Mientras tanto, él escuchaba los mensajes sobre los diezmos apropiados y las ofrendas. Antes de eso, él algunas veces entregaba los diezmos y en otras ocasiones no, pero decidió entregar los diezmos adecuadamente.
Desde el tiempo que empezó a separar sus diezmos del ingreso de cada día, Dios empezó a obrar inmediatamente el día siguiente. El número diario de sus clientes se duplicó.
Malaquías 3:10 dice, "Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi Casa: Probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, a ver si no os abro las ventanas de los cielos y derramo sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde".
Como Dios dijo, "Probadme ahora en esto", Dios le permitió experimentar el obrar de Dios.
Al haber tenido una experiencia, si él continua ahora entregando los diezmos apropiados y vive una vida en la verdad, él no recibirá solamente una bendición sino que la bendición será continua. Pero si su fe no aumenta a partir de esta experiencia, y él no entrega los diezmos apropiados o si continua quebrantando esto a partir de ahora, perderá las bendiciones que ha ganado.
Permítanme presentarles otro testimonio.
Este creyente entregaba sus ofrendas de agradecimiento pero no el diezmo, pero él obtuvo fe a través de los sermones y empezó a entregar los diezmos. Tres semanas después de eso, él tuvo una experiencia sorprendente. Durante muchos meses no había recibido el pago de su trabajo de construcción. Sin embargo, él recibió ese pago, el cual constaba de varios millones de won, de una sola vez.
Él dijo que estaba muy agradecido por la bendición financiera, pero estaba aun más feliz porque ahora tenía paz en su corazón. Estaba agradecido porque estaba feliz y tranquilo pues estaba practicando la palabra de Dios.
Además de esto, ha habido muchos otros testimonios expresando que han recibido grandes bendiciones financieras o que han sido promovidos después de dar a Dios todos los diezmos que no habían entregado.
Queridos hermanos y hermanas en Cristo, para recibir bendiciones, también es importante santificar el Domingo.
Yo empecé a dirigir una tienda después de haber aceptado al Señor, hasta que recibí el llamado para ser pastor. Y nunca abrí la tienda los domingos. La clase de tienda que generalmente poseía, es de las que tiene el mayor número de clientes el día domingo, así que nosotros teníamos que estar listos para absorber la pérdida. Pero yo tenía la fe de que Dios podía bendecirme en muchas otras formas, e incluso 'si Él no lo hacía', yo no podía dejar de santificar el Domingo.
¿Cuál creen ustedes que fue el resultado?
Otras tiendas de la competencia tenía mejores instalaciones y precios más bajos, pero la gente corría a nuestra tienda. Incluso los mismos clientes decían que ellos no sabían por qué llegaban a nuestra tienda. Esto era la obra de Dios.
Cuando los propietarios de las otras tiendas venían a ver nuestra tienda y aprender los secretos del éxito, yo solamente les decía, "Ustedes deberían ser fieles creyentes de Dios".
Hay muchos entre los miembros de nuestra iglesia que han recibido bendiciones por santificar el Domingo. Cuando debido a la naturaleza de los negocios, algunos creyentes tienen mucho trabajo los domingos, ellos solamente piensan que no pueden evitar dejar de santificar el Domingo. Pero han escuchado el mensaje y se han arrepentido, y deciden santificar el Día del Señor pensando que los trabajos que obtienen para el domingo no les pertenecen a ellos.
Luego, ellos obtienen los trabajos que nunca han esperado y logran que su ingreso aumente enormemente por las bendiciones de Dios.
Hermanos y hermanas, el tercer secreto en la siembra y la cosecha es que nosotros no tenemos que pedir con codicia. ¿Pueden ustedes discernir con claridad si están pidiendo con codicia o no?
Yo continuaré hablando sobre esto en la próxima sesión.

[Conclusión]

Queridos hermanos y hermanas en Cristo, algunos dicen que reciben bendiciones por llevar una vida cristiana fiel, pero después de algún tiempo, su fe cambia. Entonces, sus bendiciones se alejan.
Cualquier clase de bendición que nosotros deseamos recibir, primero tenemos que tener fe espiritual y entregar nuestro amor a Dios. En lugar de esperar que las bendiciones aparezcan justo ante nuestros ojos, tenemos que tener esperanza por el Cielo eterno. Mientras tenemos esperanza por el Cielo y amamos a Dios, con naturaleza circuncidaremos nuestros corazones. De esta forma, seremos más y más espirituales. Aquellos que han llegado al espíritu, recibirán todo lo que pidan en oración. Las bendiciones que recibimos después de llegar al espíritu nunca desaparecerán ni se estremecerán.
Yo espero que ustedes amen a Dios y que devotamente se aferren al Cielo con violencia a través de amar a Dios con una fe firme.
Haciendo esto, yo oro en el nombre del Señor para que ustedes constantemente tengan testimonios de bendición en el espíritu y en el cuerpo hasta el día en que el Señor vuelva.

 
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