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Title
   El Mensaje de la Cruz(24) - Las Serpientes Venenosas y la Cruz    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   Números 21:4-9
Date
   2007-11-24



EL MENSAJE DE LA CRUZ 24

Las Serpientes Venenosas y la Cruz

La Escritura:
Números 21:4-9
(4) “Después partieron del monte de Hor, camino del Mar Rojo, para rodear la tierra de Edom\; y se desanimó el pueblo por el camino.”
(5) “Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidios de este pan tan liviano.”
(6) “Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo\; y murió mucho pueblo de Israel.”
(7) “Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti\; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo.”
(8) “Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta\; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella vivirá.”
(9) “Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre un asta, y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.”


Amados Hermanos en Cristo:
Juan 3:14.16 dice, “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. Para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Esta es la profecía de que Jesús iba a ser colgado en un madero. Aquí, Moisés levantando a la serpiente, se refiere a la escritura leída hoy en el Capítulo 21 del Libro de Números.
¿Cuál es entonces la lección que nos da este pasaje y cómo está relacionada con la cruz de Jesús? A través de este mensaje, recordaremos una vez más, el significado de por qué Jesús fue colgado en un madero y entenderemos cómo debemos vivir una vida cristiana. Oro para que puedan recibir en el nombre del Señor abundante gracia y fortaleza.

Amados Hermanos en Cristo:
Lo que se relata en el pasaje de hoy en el Cap. 21 de Números, tuvo lugar luego del Éxodo o de la salida del pueblo de Israel de Egipto.
Los Israelitas habían sido esclavos en Egipto por más de 400 años y clamaron a Dios para que los salvara. Así, Dios envió a Moisés, mostró Su asombroso poder a través de él, y liberó de la esclavitud a los Israelitas.
Salieron con destino a la Tierra Prometida, de Canaan, con una gran expectativa. Pero muy pronto, se dieron cuenta que la realidad era muy diferente de lo que habían esperado. Pensaron que luego de salir de Egipto iban a entrar inmediatamente a la tierra que fluía leche y miel. Creían que iban a disfrutar sólo de gloria y de bendiciones luego de dejar Egipto, como el pueblo escogido de Dios.
Sin embargo, Dios los guió primero a través del desierto. Y eso fue porque debían de prepararse para entrar a la tierra de bendición. Tenían que prepararse como vaso aprobado por Dios para recibir bendiciones, venciendo y sobreponiéndose a las pruebas y aflicciones, y confiando en Dios.
Sin embargo, los israelitas no entendieron la voluntad de Dios y cada vez que enfrentaron dificultades, sólo se quejaban y murmuraban. Finalmente, aun cuando llegaron a la tierra de Canaan, no tuvieron la suficiente fe para conquistar la tierra, y por eso tuvieron que pasar 40 años de pruebas en el desierto.
Cuando aceptan al Señor y deciden vivir una vida cristiana, enfrentaran pruebas. Algunos las terminan en 1 año, mientras que otros atraviesan por pruebas por 5, 10, 20, 30 o 40 años. Algunos de los llamados cristianos, permanecen en pruebas por 60 y aun 70 años.
Durante esos 40 años de pruebas, cada vez que los israelitas enfrentaban alguna prueba, se quejaban contra Dios y murmuraban contra Moisés. Y en cada ocasión, Moisés oraba a Dios y abría el camino para pasar por todas estas pruebas.
Pudieron continuar la jornada por el desierto por la fe de una sola persona, Moisés. Sin embargo, el resentimiento y las quejas trajeron sobre ellos una gran desgracia. No pudieron entra directamente a la tierra de Canaan, sino que tuvieron que vagar por el desierto, y se lamentaron mucho por eso.
Números 21:5 cita, “Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? (Ellos no habían muerto, pero concluían que iban a morir. Y continúa el versículo) Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidios de este pan tan liviano.” Ellos vivían sin necesidad de hacer nada para comer ni beber. Pero decían, “Tenemos fastidio de este miserable alimento”. Estaban despreciando el alimento que Dios les daba.
Dios los salvó de 400 años de esclavitud, pero ahora se quejaban y decían que Dios los iba a dejar morir en el desierto.
Además, decían que el Maná que Dios Mismo les había dado, era despreciable. Dios se enojó con ellos y repentinamente aparecieron serpientes ardientes venenosas. Sólo después que mucha gente murió a causa de las serpientes, vinieron ante Moisés y se arrepintieron.
Cuando Moisés oró por ellos, Dios les dio una salida para evitar su destrucción. Le dijo a Moisés: “Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre un asta\; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella vivirá.”
Ellos de seguro iban a morir si eran mordidos por las serpientes. ¿Acaso había algún hospital cerca en el desierto? Sin embargo, Dios les dijo que vivirían si miraban a la serpiente que estaba colocada en el asta. Ustedes hubieran mirado al asta para vivir. Pero aún así, hubo gente que no la miró y murió. ¿Qué hubieran hecho?\; ¿Hubieran mirado el asta o no?
Moisés hizo en bronce una serpiente ardiente y la puso en un asta. Si cualquiera que fuese mordido por una serpiente, miraba el asta, salvaba su vida.

Amados Hermanos en Cristo:
Esta es la historia que nos narra la escritura de hoy. ¿Cuál es la enseñanza que Dios desea que aprendamos?

Primero.- Es que la respuesta y la salida a todo problema vienen de Dios. El Todopoderoso Dios es el único que controla y dirige no sólo a las serpientes ardientes sino también todas las cosas en el mundo.
Fue Dios quien permitió que aparecieran las serpientes venenosas. Fue también Dios quien salvó al pueblo de esas serpientes. Por cierto, Dios no sólo dejó que las feroces serpientes aparecieran repentinamente. El desierto por donde los Israelitas estaban atravesando, había muchas serpientes venenosas y escorpiones. Pero nada pudo dañar al pueblo porque estaban bajo la protección de Dios.
Nosotros experimentamos antes algo parecido. En 1991, toda la Iglesia tuvo un retiro de verano en la Playa Guryongpo en la provincia de Choongnam. En ese tiempo, teníamos retiros por más de 1 mes ya que iban desde los estudiantes hasta los grupos de varones y de damas. Fue en ese año que vivimos una experiencia como la del pasaje de hoy en la Biblia.
Los pobladores de la playa estaban sorprendidos por nosotros. Construimos prácticamente otra villa allí. Hicimos nuestro comedor, los dormitorios, baños con unos grandes toldos. También, cavamos pozos.
Levantamos muchas construcciones. Y desde lejos se veía como un pueblo. Los hermanos de la Iglesia acamparon allí y para no sentir mucho calor, decidieron no armar sus tiendas de campaña en la arena. Cerca había una pequeña loma, y pusieron sus carpas en la ladera del cerro porque había árboles que daban sombra.
Pero luego que termino el retiro, mientras que estábamos levantando las carpas, nos dimos cuenta que habían serpientes venenosas. Nuestros Levitas y otros obreros de la iglesia que estaban haciendo esa labor vieron las serpientes y se sorprendieron mucho.
Le preguntamos a la gente del lugar y nos dijeron que las serpientes habitaban en esa colina. Nos quedamos muy asombrados al oír eso. Dios no dejó que viéramos ni una sola serpiente durante las 5 semanas que duró el retiro de verano. Ninguno de nuestros hermanos vio ninguna serpiente. Sólo cuando estábamos desarmando las carpas las pudimos ver.
Todos nosotros dimos gloria a Dios. Si hubiéramos encontrado serpientes a la mitad del retiro, la noticia se hubiera esparcido y nadie se hubiera atrevido a acampar en la colina. No se hubieran sentido nada bien.
Pero debido a que Dios nos estaba protegiendo, a pesar de haber muchas serpientes venenosas en la colina, no vimos ni una sola.
Sólo después de que todo terminó y que ya estábamos quitando las carpas, Dios nos hizo saber que nos estaba protegiendo.
Ahora bien, el pueblo pecó por quejarse contra Dios. Por eso, Dios no los protegió más, y las feroces serpientes pudieron atacar y herir al pueblo.
Entonces, el pueblo de Israel tenía que hallar la causa del problema en su relación con Dios y lograr que la solución del problema viniera de Dios. Y no se trata solamente del pueblo de Israel. Nosotros también tenemos que ir delante de Dios y encontrar la respuesta a cualquier problema que tengamos en este mundo. Aquí, las serpientes ardientes hacen referencia al diablo y a Satanás.

En Génesis 3:14 Dios le dice a la serpiente que tentó a Eva, “Y polvo comerás todos los días de tu vida.” En este pasaje, polvo se refiere a Adán y a sus descendientes, que pecaron y volvieron a la carne. Asimismo se refiere a los creyentes que no viven de acuerdo a la Palabra de Dios y a los incrédulos. Desde la caída de Adán, la serpiente\; es decir el diablo, trae pruebas y aflicciones al hombre carnal que vive en el pecado, devorándolo como alimento.
Hacen frente a diversas enfermedades, accidentes y desastres en sus vidas. La gente del mundo atribuye todo a la casualidad o coincidencia cuando se enferman o les sucede algo malo, les pasa un accidente o tienen problemas o dificultades. Pero los hijos de Dios nunca deben hacer eso. No hay nada que suceda por coincidencia. Si nuestro Dios nos protege, nada nos sucederá.

1 Juan 5:18 dice, “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no práctica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.”
Aquel que es nacido de Dios no peca, lo que significa que vive de acuerdo a la palabra de Dios permaneciendo en la luz. Y Aquel que ha sido engendrado por Dios le guarda. Nuestro Señor y el Espíritu Santo lo guardarán y el maligno no lo podrá tocar.
Aun cuando había muchas serpientes feroces, cuando Dios protegía a los Israelitas, las serpientes no los podían herir. De la misma forma, suceden muchos desastres en este mundo, pero no tienen que enfrentar pruebas ni aflicciones cuando Dios protege a los creyentes.
Por eso, cuando los creyentes atraviesan por alguna dificultad, tienen que encontrar la razón por la cual Dios no los ha podido proteger. Al igual que el pueblo de Israel se arrepintió y vino ante Moisés, ellos también tienen que arrepentirse de sus equivocaciones y transgresiones y venir ante Dios.
Si se arrepienten completamente y derriban el muro de pecado que los separa de Dios, y vienen a la luz conforme a la Palabra de Dios, todo tipo de problema puede ser resuelto.

La segunda cosa que debemos de entender del pasaje de hoy es que cuando atravesamos por pruebas de fe, las debemos recibir con acción de gracias y gozo.

Santiago 1:4 cita, “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales (o completos), sin que os falte cosa alguna.” Dios permite probar la fe de Sus hijos para que así puedan tener una fe tan pura como el oro y prepararlos como vasos para recibir bendiciones.
Incluso para triunfar en este mundo, hay que enfrentar pruebas. Destacados deportistas profesionales de basketball, fútbol, béisbol, voleibol y boxeadores han llegado a ser excelentes deportistas luego de pasar por momentos difíciles de un duro entrenamiento.
Es lo mismo con la música, con nuestra orquesta Nissi, con los pianistas, los políticos y con los empresarios. Algunas veces piensan que no hay esperanza, pasando por muchas aflicciones. Vemos como algunos grandes empresarios esperan tan sólo el momento para suicidarse. Sin embargo, luego que vencen y se sobreponen a esa prueba, finalmente triunfan.
Es lo mismo con los médicos. No es fácil llegar a ser doctor en medicina. Deben estudiar 6 años en la universidad luego de haber finalizado la secundaria. Y eso no es todo. Deben de pasar por un entrenamiento riguroso. En Corea hay una jerarquía muy estricta entre los doctores. Por eso, los de mayor antigüedad les hacen la vida difícil a los médicos jóvenes. Hay que pasar por muchas cosas para llegar a ser un médico.
Por eso, si pensamos que es muy fácil llegar a ser un verdadero hijo de Dios que entre al reino de los cielos, ¿Cómo podríamos decir que tenemos fe? Por eso necesitamos del cultivo del ser humano en este mundo. A través de esto, la verdad y la mentira, la luz y las tinieblas, y el espíritu y la carne se diferenciarán y serán separadas.
Por medio de las pruebas, los verdaderos hijos de Dios se diferenciarán de los que no lo son, y Dios logrará tener verdaderos hijos.
Los patriarcas en la Biblia también pasaron por pruebas y por muchas aflicciones hasta que recibieron las bendiciones que Dios les había prometido. El rey David, incluso después de haber sido ungido como rey, tuvo que huir de Saúl quien procuraba matarlo.
José padeció muchas aflicciones por 13 años hasta que llegó a ser Primer Ministro de Egipto a la edad de 30 años. Y mientras ellos sufrían estas injusticias, se humillaron más y más, echaron fuera todo pecado, y finalmente se prepararon como vasos limpios para recibir las bendiciones.
Sólo si nos preparamos como vasos apropiados para recibir las bendiciones, Dios nos consolará de toda prueba e injusticia por la que atravesemos y nos recompensará con sobreabundantes bendiciones. Las pruebas por las que tuvo que pasar el pueblo de Israel en el desierto fueron también un paso para obtener la bendición de la tierra prometida de Canaan.

Deuteronomio 8:15-16 dice, “Que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal\; que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote para a la postre hacerte bien.”

¿Por qué Dios hizo esto?\; ¿Por qué tuvieron que pasar por todas estas pruebas? Fue para humillarlos y probarlos y para que al final Dios pudiera bendecirlos. Por eso pueden ver, que si se humillan, no tendrán que pasar por estas pruebas. Pero porque tratan de exaltarse, entonces tiene que enfrentarlas.
Sucede lo mismo entre esposos. Si se humilla, no tendrá que pasar por ninguna prueba. Aquellos que son humildes ya tiene un corazón dócil y manso y han echado fuera toda forma de maldad. No tienen orgullo ni arrogancia sino que sirven a otros. Los que sirven a otros serán grandes en el reino de los cielos.
Sólo cuando se humillan podrán servir a los demás. Si desean ser servidos, no podrán servir a otros. Pero si se humillan, servirán a los demás. Considerarán a los demás como superiores a ustedes mismos. Dios busca esta clase de hijos. Por eso es que pasamos por diversas pruebas y aflicciones.
A través de ellas, deben humillarse. Pero si no lo hacen, aún estarán pasando pruebas luego de 10, 20, 30,40 o incluso 50 años de vida cristiana. Por eso, por favor terminen rápido de pasar sus pruebas. Algunos de ustedes han podido terminarlas en un año pero otros aún las están sufriendo luego de varias décadas.
Si son cristianos que han vuelto a nacer y tienen más de 70 años y aún están en pruebas, pregúntense ¿Por qué es eso? Es porque no se han humillado. Si lo hubieran hecho, sus pruebas hubieran terminado y sus aflicciones ya habrían pasado hace mucho tiempo.
Si nuestros ancianos se humillaran, rápidamente serían bendecidos. Pero,
¿Por que es eso tan difícil? Serán prosperados si así lo hacen. En este mundo, mucha gente no desea humillarse. La Palabra de Dios nos dice que debemos de humillarnos, que debemos servir a otros y no buscar nuestro propio beneficio ni provecho. Sin embargo, la gente no desea humillarse.
No obstante, aquellos que lo hacen pasan por las pruebas más rápidamente y Dios los exaltará, los bendecirá y les hará ver la gloria de Dios. Algunos de ustedes han estado en pruebas por 5, 10, 15 o por 20 años de aflicciones e injusticias. Por favor, les ruego que las terminen pronto.
En mi caso, desde que acepté al Señor hasta hoy día, lo único que he tenido es prosperidad. No he tenido problemas. Como ustedes mismos han podido ver, ¿Qué cosa nos ha ido mal? Sólo si Dios lo ordenaba, yo únicamente obedecía con fe, aún las cosas más imposibles.
El resultado siempre ha sido prosperidad y bendiciones. Como me he humillado y he obedecido a Dios, incluso algunas pruebas han sido pruebas para bendición. Las pruebas han sido sólo un paso más para conseguir mayores bendiciones. Ustedes han visto que después de esas pruebas e injusticias han venido mayores bendiciones.
Como dice el versículo, “Afligiéndote y probándote para a la postre hacerte bien.” Si el pueblo realmente creía y confiaba en Dios, no debían haberse quejado de las dificultades en el desierto, sino más bien agradecer a Dios por Sus bendiciones y cambiar ellos mismos.
¡Qué agradecidos debemos estar tan sólo por haber conocido a Dios, por haber aceptado al Señor, por ser salvos y poder ir al reino de los cielos! ¿Por qué tenemos que quejarnos? Dios siempre quiere darnos cosas buenas. Lo que pasa es que no estamos preparados para recibir esas bendiciones. Por eso, NUNCA debemos quejarnos ni reclamarle a Dios.
Él nos ha dado a Su único Hijo. Nos guía al reino de los cielos donde viviremos felices por siempre, ¿Cómo podemos quejarnos? ¡No tiene ningún sentido! Luego de haber pasado las pruebas con acción de gracias y gozo, de seguro que hubieran entrado a la Tierra Prometida de Canaan.
Sólo cuando somos los vasos adecuados\; es decir, cuando estamos preparados para recibir bendiciones por medio de pruebas y que nuestra fe sea probada al pasar por aflicciones, el diablo no podrá oponerse cuando Dios nos bendiga.
Pero si nos quejamos y murmuramos en las pruebas, las aflicciones no terminarán sino que continuarán por más tiempo, y las bendiciones no llegarán. Pronunciar palabras de queja y de resentimiento es una prueba de que no está preparado para ser bendecido.
Romanos 8:18 cita, “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Si, los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria que recibiremos en el reino de los cielos.
También, Santiago 5:11 declara, “He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo.”
Espero que den gracias a Dios y perseveren hasta el fin confiando en la misericordia de Dios en cualquier tipo de circunstancia. Pero no sólo deben de soportar la prueba. Tienen que examinarse a sí mismos.
Job también se esforzó por buscar a Dios, y cuando lo hizo, todos sus problemas se resolvieron. Espero, también, que puedan disfrutar de todas las bendiciones que están preparadas para ustedes transformando su YO o EGO como Dios lo desea cambiar.

Amados Hermanos en Cristo:
El tercer punto que deben entender es el amor del Padre que ayudó a los Israelitas a tener fe mirando a la serpiente de bronce. Cuando las serpientes venenosas los picaban, ellos podían vivir si miraban a la serpiente de bronce. El todopoderoso Dios los pudo haber sanado con Su poder sin necesidad que miraran a la serpiente de bronce.
Al igual que el centurión que confesó, “Tan sólo di tu palabra”, si los israelitas hubieran tenido fe, Dios sólo podía haberles dicho, “Sean sanos.” Pero no tenían esa clase de fe.
Al margen de la grandeza del poder de Dios, si ellos no creían, tenían que morir debido al veneno de las serpientes. Por eso, Dios les dio un símbolo para mirar y así ayudarlos a que tuvieran fe más fácilmente.
Las serpientes los estaban atacando, pero cuando miraban la forma de la serpiente que estaba en el asta, podían con más seguridad creer que Dios ya los había salvado de las feroces serpientes.
En mi niñez en el campo, luego que los pobladores mataban una serpiente, la colgaban de la cerca o de un árbol. Eso era para ver que estuviera totalmente seca y muerta. De igual forma, cuando la gente cree algo, hay una gran diferencia en su confianza si lo ven o no con sus ojos. La razón por la cual nuestra Iglesia ha mostrado las evidencias del Dios viviente reside en este punto.
Juan 4:48 dice, “Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.”
Aun cuando la Biblia nos habla del Dios Todopoderoso y los pastores y predicadores dicen, “Crean en el Señor” aquellos que tiene el corazón endurecido no están dispuestos a creer.
Incluso entre los creyentes, hay muchos que están comprometidos con el mundo y que no viven por la Palabra de Dios. Pero si la gente ve, oye y experimenta las poderosas obras de Dios, aun los incrédulos estarán más dispuestos a creer. También los creyentes podrán alcanzar la verdadera fe y vivir por la Palabra de Dios.

Amados Hermanos en Cristo:
¿Cómo es que este hecho que vivió el pueblo de Israel al salvarse mirando a la serpiente de bronce colocada en el asta, tiene relación con nosotros hoy en día?
Como está escrito en Juan 3:14-15 que cita, “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”, este acontecimiento simboliza la cruz de Jesús. En ese tiempo, en la época del Éxodo, la crucifixión de Jesús ya había sido registrada. El inocente Jesús llevó todos los pecados de los pecadores y fue colgado en un madero, tal como fue colgada la serpiente de bronce en el asta.
No obstante, ya que la serpiente generalmente representa a Satanás\; ¿Cómo podemos decir que mirar a la serpiente en el asta y mirar a Jesús en la cruz es la misma cosa?
Es porque al llevar Jesús la cruz ello significó la derrota del diablo y de Satanás. Mirar a Jesús en la cruz es mirar, con fe, el fin de la autoridad del diablo y de Satanás sobre la muerte. Y es a través de esa fe, que obtenemos la vida eterna.
En esta Iglesia, podemos presenciar y experimentar numerosas señales y prodigios, y poderosas obras y hechos de Dios como están escritos en la Biblia. Por eso gente malvada, instigados por el diablo, tratan de impedir que otros vengan a nuestra Iglesia. Lo único que ven en esta Iglesia son cosas buenas.
Oímos preciosas alabanzas. Siempre oramos. Dios nos manda a orar continuamente. En las primeras iglesias, conocían muy bien la voluntad de Dios y del Señor, y se reunían en el santuario o en el templo todos los días. En esa época era mucho más difícil que ahora reunirse para orar en el santuario todos los días.

¿Por qué? Porque tenían que trabajar muy duro cada día para suplir sus necesidades. Aun así, se reunían todos los días en el santuario. En nuestra Iglesia, ustedes se juntan todos los días para la oración de Daniel.
También, si es creyente, debe estar sano y saludable. La mayoría de los hermanos de nuestra Iglesia y sus familiares, desde que han comenzado a asistir a la Iglesia, no han tenido que ir a un hospital incluso por 10 años. Entonces, ¿Quiénes son los que estorban o tratan de impedir que otras personas vengan a esta Iglesia donde sus miembros viven por fe conforme a la Palabra de Dios y tienen la esperanza de ir al cielo?
En esta serie de prédicas del Mensaje de la Cruz ya han podido escuchar la providencia de Dios para romper la autoridad del diablo y de Satanás por la crucifixión de Jesús.
Debido a que la paga el pecado es muerte de acuerdo a la ley del reino espiritual, Adán y sus descendientes, que se convirtieron en pecadores como resultado de la caída de Adán, tenían que ser castigados.
Es decir, debían de vivir bajo la autoridad del diablo y de Satanás padeciendo todo tipo de pruebas y de aflicciones. Y entonces, luego de morir, debían ir al infierno. Jesús vino a este mundo para salvar a la humanidad. En ese momento, el diablo instigó a gente malvada para matar en la cruz al inocente Jesús.

El diablo pensó que mantendría la autoridad sobre la muerte para siempre sólo si mataba a Jesús que vino como el Salvador. Al hacer esto, el diablo perdió la autoridad sobre la muerte. De acuerdo a la ley del reino espiritual, la pena de muerte se aplica sólo a los pecadores. Por eso, el diablo y Satanás violaron la ley del reino espiritual al matar a Jesús quien no tenía ni pecado original ni pecado personal. Y ya que infringieron la ley espiritual, también tuvieron que pagar un precio por esa falta.
Esto es, tuvieron que renunciar a su autoridad sobre la muerte de todos los que creen en Jesús como su Salvador.

Amados Hermanos en Cristo:
La crucifixión de Jesús es un hecho claramente histórico y cualquiera puede ser salvo si cree que Jesús, quien fue crucificado en la cruz, es su Salvador.
También cuando oramos con fe en el nombre del Señor, hallaremos la salida para todo tipo de pruebas y de injusticias. Sin embargo, aun cuando Jesús redimió a toda la humanidad, aquellos que no creen en este hecho, no pueden ser salvos. El pueblo de Israel sólo se podía salvar si miraban a la serpiente de bronce colocada en el asta. Pero los que tenían el corazón endurecido y no obedecieron, no tuvieron otra opción sino morir por la picadura de la serpiente venenosa.

Por favor, tan sólo pónganse en esa situación. ¿Hubieran mirado a la serpiente de bronce o no? Tal vez piensen que si lo hubieran hecho. Pero muchos no la hubieran mirado. Incluso en esa época, muchos murieron porque no la miraron. Es muy fácil. ¿Cierto? Sin embargo, aún hoy predicamos al mundo que crea en Jesús.
Les contamos de las señales y prodigios del poder de Dios, pero no quieren creer. Incluso algunos en esta congregación no creen. En algunas ocasiones, las esposas me cuentan lo que les pasa. Algunos de sus esposos no creen en las obras que Dios realiza cuando ven el video de la revista Manmin o cuando leen el periódico.
Incluso afirman, “Eso lo han elaborado. No es cierto.” Pero todo eso es absolutamente verdadero y es real. Luego, cuando se enferman, ellos mismos me confiesan que dudaron y que no creían. Si tan sólo intentan creer un poco, entonces llegarán a creer, pero la verdad es que no quieren creer.
En su mente piensan que es imposible y ni siquiera intentan creer. Si buscan evidencias, hay infinidad de evidencias en esta Iglesia. Ustedes mismos pueden preguntarles a todos los que han dado testimonio. Pregúntenles de qué estuvieron enfermos y cómo fueron sanados por Dios. Muchísimas personas han sido sanadas y pueden preguntarles a ellas mismas. Muchos que habían sido desahuciados en los hospitales fueron sanados por la oración, y ustedes mismos pueden preguntarles.
De la misma forma, incluso hoy en día, podemos aceptar a Jesucristo y mirarlo a Él con fe. Pero los que no creen no pueden ser salvos, e irán al infierno luego de sufrir pruebas y aflicciones.
¡Qué agradecidos deben estar por haber creído en la cruz del Señor y ser salvos! Además, como han presenciado numerosas evidencias del poder de Dios en esta Iglesia, pueden con toda seguridad creer en el Señor, echar fuera todo pecado, y vivir una vida cristiana espiritual.

Amados Hermanos en Cristo:
Todo aquel que mire la cruz del Señor puede evitar toda maldición y desgracias en su vida. Cuando los hijos de Dios enfrentan algún tipo de problema o si desean resolver algún problema y ser bendecidos, no sólo deben limitarse a confesar en sus oraciones diciendo, “Yo creo”. Primero deben arrepentirse de sus pecados.
Luego, tienen que cambiar su corazón y llenarlo de la verdad para ser verdaderos hijos de Dios. La razón por la cual Dios cultiva al ser humano en este mundo es para conseguir verdaderos hijos que amen a Dios desde lo más profundo de su corazón.
Si realmente aman a Dios con todo su corazón, no pasarán por ninguna prueba
sino que serán bendecidos en todas las cosas. Pero cuando algunos enfrentan problemas, los quieren resolver solos, y le piden y le reclaman a Dios como niños.
Ante otros pareciera que estuvieran arrepintiéndose y viniendo a la presencia de Dios con fe. Sin embargo, algunos no tratan de cambiar el interior de su corazón examinándose a sí mismos. Incluso otros de mala gana ponen en práctica la Palabra porque piensan que Dios es un Dios al que hay que tenerle miedo en vez de sentir Su amor.
Pero debido a que ésta no es una fe verdadera, es muy difícil que reciban respuesta a sus oraciones con este tipo de corazón. Además, aun si reciben respuesta al pedir insistentemente a Dios, el problema es el siguiente paso. Con el tiempo su relación con Dios se hará cada vez más distante y finalmente perderán su salvación. ¿Cómo puede ser esto una bendición?
Por tanto, lo más importante para resolver su problema no sólo es pedir insistentemente a Dios. Tienen que hallar su pecado y su maldad con un corazón humilde y cambiar para amar a Dios. Si realmente aman a Dios con todo su corazón, y son amados por Dios, no habrá problema que no pueda resolverse. De esa manera, tocarán y conmoverán el corazón de Dios al ofrecerle sus oraciones con amor y bondad.
Entonces, Dios ciertamente oirá sus oraciones y les responderá en el nombre de Jesucristo quien murió en la cruz por nosotros.
Espero que siempre recuerden el amor del Padre quien nos dio a su único Hijo para bendecirnos.
Oro en el nombre del Señor para que recobren rápidamente la imagen pérdida de Dios, vivan una vida bendecida en este mundo, y también moren en la gloria de la Nueva Jerusalén en el reino de los cielos.

AMEN

 
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