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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

 
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Title
   El Mensaje de la Cruz(20) - VIDA ETERNA (2)    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   Mateo 7:21, 1 Juan 5:16-17
Date
   2007-11-20



EL MENSAJE DE LA CRUZ 20

VIDA ETERNA (2)

La Escritura:
Mateo 7:21
“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.”

1 Juan 5:16-17
(16) “Si alguno viere a su hermano cometer pecado que no sea de muerte, pedirá, y Dios le dará vida, esto es para los que cometen pecado que no sea de muerte. Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.”
(17) “Toda injusticia es pecado\; pero hay pecado no de muerte.”


Amados Hermanos en Cristo:
1 Tesalonicenses 4:16-17 dice, “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo\; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.”

Este versículo se refiere a nuestro anhelo por el regreso del Señor, Su venida en las nubes. La trompeta final sonará en todo el mundo, y el Señor vendrá en el aire en Su gloria. Los que han muerto creyendo en el Señor resucitarán y tendrán un cuerpo resucitado, a pesar que su cuerpo físico ya se haya descompuesto.
Aquellos creyentes que estén vivos serán arrebatados en el aire en un instante y entrarán al banquete de las bodas del Señor. Entonces, habrá un gran caos en esta tierra ya que mucha gente repentinamente desaparecerá.

Mateo 24:40-41 cita, “Entonces estarán dos en el campo\; el uno será tomado, y el otro será dejado. Dos mujeres estarán moliendo en un molino\; la una será tomada, y la otra será dejada.”
Se imaginan lo horrorizado que estarán los que se quedan en este mundo al ver que la gente a su alrededor de repente desaparecerá así como así.

Los que no han creído pero han escuchado el evangelio se lamentarán
diciendo, “La palabra que predicaban los pastores era cierta. ¿Por qué no les creímos?” Y habrá gran caos y confusión.
Pero los que sentirán la mayor tragedia son aquellos que van a la iglesia pensando que tienen fe en el Señor y, sin embargo, se quedarán en esta tierra.
Ciertamente saben del regreso del Señor, de los 7 años de la Gran Tribulación, y del cielo y del infierno, y piensan que son salvos, pero no serán arrebatados en el aire. En ese momento, su temor y miseria irá más allá de toda descripción.
Por favor, tan sólo imagínense estar en esa situación. ¡Que terrible sería! Saben de los 7 años de la Gran Tribulación y del infierno. Si saben que van a pasar por la Gran Tribulación y que además irán al infierno. ¡Qué miserable deberán sentirse!
¿Por qué, pues, tiene que pasar esto? Es porque creían que tan sólo diciendo “Señor, Señor” serían salvos y que no debían hacer nada más para cuidar y conservar esa salvación. Y aun si lo sabían, no lo creían.
Hoy, continuaremos la última prédica. Les compartiré los pecados que son de muerte y de la situación de aquellos que dicen “creer” pero que en realidad no son salvos.
Oro en el nombre del Señor para que atesoren este mensaje en su corazón y así tengan la seguridad de su salvación y disfruten de la vida eterna.

Amados Hermanos en Cristo:
En la última prédica, les hablé sobre el primero de los pecados que llevan a la muerte, que era blasfemar, hablar en contra y oponerse al Espíritu Santo.
Ahora bien, blasfemar, hablar en contra y oponerse al Espíritu Santo son las palabras y las acciones que van en contra de las obras del Espíritu o que impiden que la obra de Dios se lleve a cabo.
A diferencia del caso de los no creyentes que persiguen a la iglesia, se trata de los que dicen que tienen fe y que conocen la verdad pero que aún así se oponen a la obra de Dios con palabras y hechos perversos.
Incluso hoy en día, algunos, de palabra y de hecho, blasfeman las obras del Espíritu Santo que se realizan en el nombre del Señor.
Presenciado incluso la sanidad de diversas enfermedades y dolencias y la liberación de espíritus demoníacos, ellos aún afirman que estas obras hechas por el Espíritu son manifestaciones de posesión demoníaca o que son obras de Satanás. Esparcen falsos rumores para estorbar y trastornar el obrar de Dios.
En la Biblia, cuando Jesús demostraba Sus poderosos hechos, los de buen corazón no se atrevían a oponerse a Dios de esa manera. Una obra del poder de Dios que no podía ser hecha por el hombre tenía lugar. Los ciegos volvían a ver. Al ver esto, el pueblo daba gloria a Dios y declaraban que el hombre que hizo esto, venía de Dios. Reconocían que eso había sido hecho por el poder de Dios, le daban gloria a Él, y le agradecían por haber tenido compasión de ellos.
En el momento en que veían las obras del Espíritu Santo, los que tenían una buena conciencia no podían decir ninguna blasfemia por temor al Dios vivo.
Los espíritus malignos no tienen el poder para sanar enfermedades ni dolencias, y aun si lo tuvieran, nunca echarían fuera a los demonios y sanarían a los enfermos, ya que al hacerlo estarían dando la gloria a Dios.
Si los ciegos llegan a ver y los mudos a hablar, y cuando las señales y prodigios de Dios tiene lugar. ¿Acaso no damos la gloria a Dios en el nombre de Jesucristo?\; ¿Cómo podría ser esto una obra de Satanás?
Es igual que estorbar la obra de cualquier siervo de Dios, que muestra el poder del Todopoderoso y que está protegido por Él. Es rechazar a alguien que tiene el respaldo de Dios, y es negar las obras que el Espíritu Santo realiza a través de él. Es en conclusión, oponerse a Dios.

En la segunda parte de Éxodo 16:8, el pueblo que había salido de Egipto se quejó contra Moisés y Aarón porque no tenía alimento. Y dice, “Porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis murmurado contra él\; porque nosotros, ¿Quiénes somos? (Dios se refiere a Moisés y a Dios Mismo. Continua el versículo) Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.”
Esto quiere decir que las murmuraciones del pueblo no eran contra Moisés sino contra Dios. El pueblo de hecho murmuraba contra de Moisés. Pero murmurar contra el siervo de Dios a quien Él está usando con Su poder es murmurar contra Dios Mismo.
En 1 Samuel 8:7 se lee cuando el pueblo de Israel no quiso que el profeta Samuel gobernara más sobre ellos y le pidieron un rey. Y dice, “Y dijo Jehová a Samuel. Oye la voz pueblo en todo lo que te digan\; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.”
También dijeron esto contra Samuel, pero realmente fue contra Dios. Dios dice, “A mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.”
Asimismo, en el Nuevo Testamento, cuando unos trataron de engañar a Pedro, fue como intentar engañar al Espíritu Santo y mentirle a Dios. Ananías y Safira decidieron vender una propiedad y darle el importe a Dios. Sin embargo, sintieron codicia y ocultaron parte del dinero de la venta pretendiendo delante de Pedro haberlo dado todo.
Sobre esto, Hechos 5:3-4 cita, “Y dijo Pedro\; Ananías, ¿Por qué llenó Satanás tu corazón? (¿Qué está diciendo Pedro? Dice que es una obra de Satanás. Continua el verso) para que mintieseis al Espíritu Santo, (Pedro no está diciendo que le mintieron a él, sino al Espíritu Santo). Reteniéndola, ¿No se te quedaba a ti? Y vendida, ¿No estaba en tu poder? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres, sino a Dios.”
Ananías le mintió a Pedro, pero fue como engañar al Espíritu Santo y a Dios Mismo. Apenas oyeron esto, Ananías y Safira cayeron muertos. Safira también cayó muerta.
¿Por qué se registra este hecho en la Biblia? Nos dice que engañar a un siervo de Dios que está con Él, es engañar al Espíritu Santo y mentirle a Dios. Los que hacen esto nos serán salvos. La versión King James dice que renunciaron o dejaron el Espíritu, lo cual significa que no fueron salvos. Si decía que exhalaban el espíritu habrían sido salvos.
Los animo en el nombre del Señor que recuerden estas palabras, para que jamás blasfemen, ni hablen en contra, ni se opongan a Dios.
Para su información, algunas personas atraen demonios a sí mismas y los echan fuera de nuevo. Esto no tiene nada que ver con el obrar del Espíritu Santo.
Algunos dicen que todo es obra de los demonios. Por ejemplo, si alguien tiene dolor de cabeza, dicen que “su cabeza está poseída por un demonio”. Y la persona enferma acepta este hecho. De esta manera, si esa persona realmente acepta que ese dolor viene de un demonio, entonces los demonios de hecho podrán entrar en esa persona.
De acuerdo a las leyes del mundo espiritual, todo se hace de acuerdo a lo que se declara o se confiesa. Sin embargo, debido a que este no es un caso en el que la persona está poseída completamente por un demonio, es muy posible que poco tiempo después pueda echarlo fuera.
Por eso, algunos tienen esa experiencia que demonios entran y salen de ellos frecuentemente. Eso es tan sólo aceptar y echar fuera demonios. Esto no es una obra del Espíritu Santo. En el caso de los hijos de Dios que tienen fe, los demonios no pueden entrar tan fácilmente.
Sólo cuando entrega su corazón y pensamientos, entonces estos demonios pueden tomar su corazón y su mente. Al hacerlo, las obras de Satanás se llevarán a cabo. Y si entrega también su corazón, el demonio entrará en él y permanecerá allí. Esto es cuando está poseído por un demonio.
Como el corazón de los creyentes es el Templo donde vive el Espíritu Santo, los demonios impuros y sucios no pueden entrar allí libremente. Y si aceptan al demonio y lo llaman con sus labios, eso no es correcto ante Dios.
También, algunos insultan o golpean a la persona que tiene un demonio para echarlo fuera. Eso tampoco está de acuerdo a la verdad y el Espíritu Santo nunca obra así.
Aun cuando alguien este poseído por un demonio, debemos tratar a esa persona amablemente. Cuando echamos fuera demonios por el poder del Espíritu Santo, tan sólo debemos ordenarlo con la Palabra, y no usando maldiciones ni pegándole a la persona.
Nuestro Señor Dios, el Dios de todo espíritu creó el cielo y la tierra por medio de su Palabra. Nosotros, también, debemos ordenarlo con la Palabra. ¿Cómo echo fuera demonios nuestro Señor? Él mandó, “¡Espíritu inmundo, sal!”Dijo espíritu inmundo porque los demonios viven en lugares sucios. Entran en las personas cuando su corazón está sucio.
Por eso, tan sólo ordenó, “Tú, espíritu inmundo, sal.” No dijo ninguna mala palabra. Podemos tan sólo ordenar con palabras. Sucede lo mismo en la sanidad. Sólo debemos ordenar que la gente se sane.
Como los demonios son sucios, algunas veces Jesús dijo, “espíritu inmundo”, al echarlo fuera, pero Jesús-que es santo-no los insultaba diciéndoles groserías. También, aun cuando golpeen a una persona endemoniada, el demonio-que es un ser espiritual- nunca sentirá dolor y no saldrá por temor.
Hay algunos así en Corea. Meten sus dedos en los ojos de la persona endemoniada para sacarle los demonios. Si tiene la autoridad para echar fuera demonios, éstos saldrán temerosos tan sólo ordenándolo en el nombre de Jesucristo.
Espero que puedan discernir estas cosas y que no sean de ninguna forma engañados. En algunos casos, los demonios no salen incluso si los echan fuera. Si, no todos los demonios salen. ¿En qué casos sucede esto? Ya se los expliqué en la serie de sermones sobre el mundo de los espíritus malignos.
Cuando los demonios entran en las personas que blasfeman y resisten al Espíritu Santo, éstos no salen aun si lo ordenan en el nombre de Jesucristo. Además, si los demonios entran en aquellos que han crucificado nuevamente al Señor y en los que voluntariamente cometen pecados que son de muerte, simplemente no saldrán.
¿Por qué es esto? Es porque en verdad no son hijos de Dios. No son hijos de la luz sino del diablo y por eso los demonios no saldrán aun si lo ordenan en el nombre de Jesucristo. Esas son las reglas del mundo espiritual. Entonces, ¿Qué se debe hacer en estos casos?
En estos casos, el poseído no está en sus cabales pero en algunos momentos recupera su conciencia. En ese instante debe arrepentirse completamente y, además, su familia debe ayunar y orar por él y arrepentirse totalmente con verdadero amor. Luego de este total y completo arrepentimiento, al momento de recibir la oración de un hombre ungido con el poder de Dios, los demonios saldrán. Sin arrepentimiento, NO SALDRÁN.

Amados Hermanos en Cristo:
El segundo de los pecados que llevan a la muerte es avergonzar públicamente al Hijo de Dios crucificándolo otra vez.
Hebreos 6:4-6 declara, “Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismo al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.”
Este es el caso de quien ha recibido el Espíritu Santo, conoce que hay un cielo y un infierno, y ha oído y creído la Palabra de verdad, pero abandona y deshonra a Dios cediendo a las tentaciones del mundo.
Incluso si uno escucha el evangelio y comienza a ir a la iglesia, si sólo cree con su mente y regresa al mundo, todavía podría tener otra oportunidad para salvarse.
Por eso, algunos con esta fe sólo de conocimiento dejan la iglesia y vuelven. Pero los que han recibido la gracia de Dios por la obra del Espíritu Santo y vuelven al mundo, Satanás obrará en ellos con mayor fuerza. Causarán mayor mal que los incrédulos, negarán la gracia que antes recibieron e incluso perseguirán a la iglesia.
Aquellos que exponen al Señor a la vergüenza no pueden recibir el espíritu de arrepentimiento y como no pueden ser perdonados, finalmente irán al infierno. Fue el caso de Judas Iscariote, quien fue uno de los discípulos de Jesús.
Él aceptó a Jesús como Salvador y fue escogido como uno de los 12 discípulos. Estuvo al lado del Señor durante Su ministerio. Fue testigo de cómo Jesús resucitó a Lázaro, que tenía 4 días de muerto, también de cómo calmó las aguas y la tormenta, abrió los ojos a los ciegos, y los oídos a los sordos. Sin embargo, al final traicionó a su maestro buscando su propio beneficio, y lo entregó por 30 monedas de plata.
Luego que Jesús fuera arrestado, Judas tuvo un gran remordimiento de conciencia y trató de arrepentirse, pero no lo pudo conseguir. No importa cuánto dolor sintiera en su corazón, Dios no aceptó su arrepentimiento y, finalmente, no pudiendo soportarlo más, se suicidó.
Finalmente, el pecado que lleva a la muerte es cuando deliberadamente se peca luego de haber recibido el conocimiento de la verdad.
Hebreos 10:26-27 cita, “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”
Esto se refiere especialmente a los que conociendo la verdad y diciendo que tienen fe, intencionalmente practican la injustita que está prohibida por Dios.
Acerca de esta clase de personas, 2 Pedro 2:21-22 dice, “Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: el perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.”
Ya sea que lo sepan o no, de ninguna manera serán salvos, pero los que pecan conociendo la verdad recibirán un mayor castigo. Ya les he dicho que hay 4 niveles en el infierno. Hay relativamente castigos más duros que otros.
Aquellos que pecan sabiéndolo, irán a lo profundo del infierno. Los que pecan sin saberlo irán al primer nivel en el infierno, por eso sería mejor no saberlo. Esto no quiere decir que serán salvos sólo porque no saben lo que hacen.
“Les ha acontecido lo del verdadero proverbio: el perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada a revolcarse en el cieno.” Dios los compara con los perros y los puercos porque continúan pecando repetidamente.
Continuar pecando voluntariamente es cuando comete un pecado, se arrepiente, pero lo vuelve hacer una y otra vez. Nuestro Señor dice que estas personas son como perros y puercos y que yo sepa ningún perro ni cerdo será salvo y entrará al reino de los cielos.
David, el rey de Israel, una vez fue tentado y cometió un grave pecado: matar. Pero cuando el profeta vino ante él y le señaló su pecado, inmediatamente se arrepintió y se apartó del pecado. El rey había ideado un plan para matar a un inocente. Pero se arrepintió inmediatamente cuando el profeta le señaló su pecado.
Pero no sólo se arrepintió completamente, sino que además con humildad soportó y pasó las pruebas que causaron ese pecado. Así pudo echar fuera la naturaleza pecaminosa de su corazón y llegar a ser un hombre perfecto delante de Dios.
A través de esas pruebas, David pudo llegar a santificarse aún más. Y así no dejó que mataran a un hombre que lo estaba maldiciendo. Cuando sus hombres quisieron matarlo, David los detuvo.
También, David ordenó a sus siervos y comandantes de su ejército que no mataran a su hijo, que se había rebelado contra él e intentaba matarlo. Por medio de esta prueba llegó a santificarse.
Pero, ¿Qué pasó con Saúl, el primer rey de Israel? Cuando pecó desobedeciendo a Dios, el profeta Samuel le señaló su pecado. Pero no se arrepintió en su corazón.
Dijo que había desobedecido, pero que no había sido su culpa sino la del pueblo. Trató de cubrir su falta y lo único que deseaba era mantener su dignidad ante el pueblo. Sólo daba pretextos y excusas.
Y como Saúl sólo daba excusas y no hubo arrepentimiento en su corazón, continuo pecado una y otra vez contra Dios. Sus pecados fueron acumulándose y levantaron un muro contra Dios y fue desechado totalmente por Él.
Sucede lo mismo con los creyentes hoy. Si tienen fe y conocen la verdad, el Espíritu Santo se entristecerá y les hará saber cuando han pecado. Pero algunos de ustedes a pesar de eso desobedecen y pecan a escondidas.
Por eso, si se arrepienten, dejarán completamente el pecado y en forma natural vivirán en la luz produciendo buenos frutos.
Cuando pecan, primero ven y oyen cosas incorrectas, entonces pecan en su corazón y finalmente eso se expresa en hechos.
Por eso, si no tienen ningún deseo de volver a pecar, en primer lugar no verán ni oirán nada malo ni injusto. De hecho deben cortar con toda ocasión que lo lleven a ver esas cosas.
Pero incluso después de arrepentirse, algunos no echan fuera las tentaciones sino que continúan viendo y oyendo cosas malas hasta que finalmente llegan a pecar. Si voluntariamente pecan de esa manera, Dios los abandonará y no podrán recibir el espíritu de arrepentimiento. Entonces, el Espíritu Santo finalmente se apagará. Veo algunos de ustedes que dicen que se arrepintieron y no sanan de sus enfermedades. Si realmente se hubieran arrepentido y hubieran venido para recibir mi oración, estarían sanos de cualquier enfermedad. He visto infinidad de casos hasta ahora. Ustedes también han podido ver a todos los que dan testimonio que han sido sanados luego de haberse arrepentido totalmente.
Sin embargo, algunos dicen que no sanan incluso después de haberse arrepentido. Pero hay 2 clases de arrepentimiento. Uno es hecho por la gracia de Dios\; y el otro es cuando tan sólo se derraman algunas lágrimas de pura emoción.
Sin la gracia de Dios, ustedes tan sólo serán más emotivos que otros y únicamente llorarán un poco más. Y luego dicen que se han arrepentido llorando e incluso moqueando. Pero no ha sido el arrepentimiento verdadero que viene por la gracia de Dios.
Poco después, veo a esas mismas personas pecando otra vez. Pecan una y otra vez, como el perro y la puerca que hemos mencionado. Eso demuestra que Dios no aceptó su arrepentimiento. Si verdaderamente se arrepienten, nunca cometerán ese mismo pecado otra vez.

Amados Hermanos en Cristo:
Aun si desean arrepentirse y ser perdonados, no podrán hacerlo a su modo. Deben recibir la gracia de Dios y Su espíritu de arrepentimiento y, entonces, Dios aceptará su arrepentimiento y lo perdonará.
Si no se arrepienten y no derriban ese muro de pecado ante Dios, como se lee en Éxodo 32:33 “Y Jehová respondió a Moisés: Al que pecaré contra mí, a éste raeré (Es decir, Dios borrará) yo de mi libro (Que es el libro de la vida) su nombre será borrado del Libro de la Vida aun si está escrito en él.
En Apocalipsis también se dice que Dios borrará su nombre si pecan y ensucian sus ropas\; es decir, si pecan y no circuncidan su corazón. Asimismo, en 1 Tesalonicenses, Dios nos manda echar fuera todo forma de maldad y no apagar al Espíritu Santo. Hay muchos pasajes en la Biblia que se refieren a borrar los nombres del Libro de la Vida.
Sin embargo, si cometen pecado de muerte, no podrán recibir la gracia para arrepentirse y Dios alejará Su rostro\; y sólo tendrán que esperar el Día del Juicio. Los exhortó en el nombre del Señor a que NUNCA cometan estos pecados que conducen a la muerte.
Tampoco deben pensar que ahora pueden cometer pecados que no llevan a la muerte. Si levantan muros de pecado, aun si son pequeños, no podrán recibir la llenura del Espíritu Santo y muy probablemente serán tentados por Satanás. Es el camino para cometer los pecados que son de muerte.
O, si solamente han recibido la salvación, esto es simplemente ser salvo. Deben lavar estos pecados y llegar a la santificación, o no podrán ir a una buena morada en el cielo, incluso si son salvos. Así, debemos continuamente echar fuera el pecado de nosotros y llegar a ser hijos santos y perfectos de Dios, completamente santificados.
Por eso, los hijos de Dios tienen que luchar contra todo pecado hasta el punto de derramar su sangre y echar fuera toda forma de maldad para recuperar la imagen perdida de Dios.
Si recuperan la imagen perdida de Dios, entonces Él comienza a intervenir en su vida. Un Diácono me contó su historia: “Rev. Antes yo estaba asistiendo a otra iglesia. En ese tiempo, en los domingos, sólo asistía al culto y luego salía de paseo o de excursión. Pero Dios no lo castigaba ni le pasaba nada. Pero luego que vino a la Iglesia Manmin, oyó la Palabra de Dios sobre el día domingo, y no la cumplió. Venía sólo al culto de la mañana y luego se iba de paseo, entonces tuvo un accidente.
Su mama casi se ahoga y con la justas pudieron salvarla. Inmediatamente después de esto, se arrepintió y le prometió a Dios que nunca más dejaría de guardar el día domingo. Jamás volvió a infringir el día del Señor. Sucede lo mismo con los diezmos. Él nunca daba el diezmo correcto. Entonces, Dios comenzó a intervenir. Se arrepintió y comenzó a dar el diezmo correcto. Dios interviene cuando está haciendo algo equivocado para llevarlo por el camino de la bendición.
La intervención de Dios es muestra de Su amor. También se nos dice en Hebreos que debemos resistir el pecado hasta la sangre. Pero no lo hacemos. Entonces, viene el castigo de Dios. Pero, ¿A quién castiga Dios? Castiga a sus verdaderos hijos. Hijos e hijas. Si Dios no lo castiga aun si peca, eso significa que no es hijo legítimo de Dios. Por eso Dios no lo castiga.
Si son amados por Dios, el intervendrá en sus vidas. Si hace algo equivocado, Él lo castigará para que pueda corregirse inmediatamente. Pero primero el castigo será ligero, porque es sólo para que se pueda dar cuenta de su pecado. Pero si no lo escucha. Y vuelve a pecar. Entonces el castigo ser hace un poco más fuerte. Si aún así no lo escucha por tercera vez, Dios alejará su rostro de usted. Como no hace caso después de 3 advertencias, Dios oculta su rostro de usted. Y ya no interviene más en su vida incluso si no viene al culto el domingo o no da el diezmo.
Tan sólo dirá, “No tienes nada que ver conmigo” No deben llegar a esta situación. El que Dios intervenga en nuestra vida es una muestra de Su gran amor. Hay una gran diferencia entre los padres que corrigen o no los errores de sus hijos.
Si no aman a sus hijos no harán nada incluso si ellos hacen cosas malas, tiene malas compañías, y otras cosas parecidas. Eso quiere decir que no hay amor entre padres e hijos.

Amados Hermanos en Cristo:
Al inicio de nuestra Iglesia, en la oración de madrugada, Dios me hizo saber de antemano que un hermano en particular iba a caer en pecado. En ese momento, sólo éramos unos cuantos cientos de personas, por eso Dios me decía lo que iba a suceder con los hermanos.
Este hermano estaba viviendo una buena vida en fe, asistiendo al culto los domingos y también a la vigilia de los viernes. Sin embargo, Dios me dijo que iba a ser tentado para que creyera que no debía de guardar todo el día domingo para Dios.
De hecho, de un momento a otro, dejó de venir a la Iglesia. Cuando nuestro hermanos lo visitaron y le preguntaron por qué, él les dijo que había escuchado el sermón de otro pastor que decía que se podía trabajar el domingo y por eso quería ir a esa otra iglesia. Quería ganar dinero el domingo y llevar una cómoda vida cristiana. No quiso que nuestros pastores lo volvieran a visitar.
Sin embargo, ¿Es sólo la palabra de un pastor en particular, o sólo la enseñanza de una iglesia en especial la que nos manda que consagremos correctamente el día domingo al Señor? Es claramente la Palabra de Dios y es una obligación si queremos tener vida eterna.
Aún así, algunos son tentados por sus deseos, por eso cierran sus oídos y abandonan el camino de vida. Algunos líderes de nuestra Iglesia también se fueron. ¿Qué están haciendo ahora? Van a otras iglesias, pero también trabajan los domingos. No vienen aun si los invitamos. ¿Por qué? Porque quieren trabajar y ganar dinero también los domingos.
No deben escuchar las palabras de un hombre sino la de Dios. La Palabra de Dios siempre nos dice que debemos consagrar todo el domingo, no sólo la mitad del día. Dios prohíbe que compremos y vendamos el domingo. La Biblia nos dice que ese es indudablemente el camino a la muerte.
Escuchan a un ciego que guía a otro ciego y ambos están yendo por la senda de la muerte. Pero les gusta más la otra iglesia porque los dejan ganar dinero los domingos. No deben dejarse engañar. Vamos a la iglesia a orar y a servir a Dios para ser salvos, y si no lo somos, todos lo demás no vale nada.
Si yo no predicase sobre el pecado sino sólo les dijera, “Van a recibir siempre bendiciones”, eso sería mucho más fácil para mí.
Pero si así lo hiciera, muchos de ustedes vivirían igual que la gente del mundo y muchos no serían salvos cuando el Señor regrese. Si les enseñara que pueden guardar el domingo como quieren y vivir una vida cómoda, habría infinidad de miembros en nuestra Iglesia ya que aquí se dan muchas señales y prodigios.
Nadie se iría de la Iglesia. Tan sólo vendrían y se harían miembros. Pero debido a que les enseño a vivir por la Palabra y en la luz, muchos piensan que es difícil y, por eso, se van de la Iglesia.
Más aun. El poder de Dios y las evidencias del Dios vivo ya no se verían más en esta Iglesia. Las obras poderosas que Dios hace en esta Iglesia son la evidencia que Dios está complacido tanto con el siervo que proclama esta verdad como con la Iglesia que la practica.
Pero si no enseño correctamente la verdad, sino que me vuelvo como un ciego guiando a otro ciego, entonces Dios no mostrará más Sus poderosas obras.

Amados Hermanos en Cristo:
Nuestro Señor sufrió un dolor tan grande en la cruz para perdonar nuestros pecados. Sin embargo, esto no significa que como Él pago el precio de nuestros pecados entonces podemos vivir pecando.
Nuestro Señor fervientemente nos pide que vivamos en la luz, que nos despojemos de toda suciedad de pecado por el poder de la preciosa sangre de Jesucristo, y que recobremos la imagen perdida de Dios.
No sólo en el Antiguo Testamento, sino también en el Nuevo, nuestro Señor y Sus discípulos, el apóstol Pablo, Esteban y otros hombres de Dios todos ellos enseñaron al pueblo a echar fuera el pecado. Por eso, sin los mandamientos que nos dicen que debemos echar fuera todo pecado, muy poca quedaría en la Biblia. Echar fuera toda forma de maldad y vivir en la luz, y huir de la injusticia.
Sin embargo, no hay ni un solo versículo que nos diga que podemos ser salvos incluso si pecamos. Muchas veces les he pedido que me traigan un solo versículo en la Biblia que indique que podemos ser salvos si continuamos pecamos.
Les he dicho que daré un gran premio a quien lo traiga, pero nadie me lo ha traído. ¿Por qué? Porque no hay tal versículo. Por el contrario, en numerosos pasajes la Biblia menciona que no seremos salvos si pecamos.
Únicamente se menciona que debemos echar fuera todo pecado. Entonces, ¿Qué decisión tomará? ¿Escogerá ser un cristiano tibio? Deben buscar la vida aun si es difícil.
Si realmente conocemos y creemos en el amor del Señor, es evidente que viviremos una vida santa, no teniendo nada que ver con el pecado. También, si sólo ama al Señor y anhela la mejor morada en el cielo, no les será difícil vivir por la verdad. Más bien, estará lleno de gozo y de felicidad.
Espero que con fe sean uno con el Señor y vivan completamente en la luz.

Oro en el nombre del Señor para que terminen su preparación como Su novia y preparen el aceite de la llenura del Espíritu Santo para que puedan recibir al Señor nuestro novio con gozo y alegría.


AMEN

 
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