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la lectura de apocalipsis
Title
   la lectura de apocalipsis(92) - Apocalipsis 92    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   Apocalipsis 21:25 – 22:2
Date
   2009-03-06



Título: Sermón sobre Apocalipsis <92>
Escritura: Apocalipsis 21:25 – 22:2



Apocalipsis 21:25-27
[25] Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.
[26] Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella.
[27] No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.

Apocalipsis 22:1-2
[1] Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.
[2] En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.



Amados hermanos y hermanas en Cristo,

¡En la ciudad de la Nueva Jerusalén existen 12 puertas de perlas grandes que están resguardadas por ángeles majestuosos!

Luego de la caída de Adán Dios designó un querubín y la espada de fuego al este del Huerto del Edén para que guardasen el Huerto contra la entrada de espíritus malignos. Esto no significa que alguno pueda forzar su entrada a la Nueva Jerusalén e interrumpir el orden si es que la puerta no estuviese resguardada por ángeles, sino que éstos lo hacen simplemente para demostrar la dignidad y gloria de la ciudad y sus residentes.

Es por ello que Apocalipsis 21:25 dice: “Sus puertas nunca serán cerradas de día, pues allí no habrá noche.” Al decir “no habrá noche” se refiere a que ahí no hay oscuridad; el Cielo está lleno del brillo de la Gloria de Dios que siempre resplandece.

Asimismo, no existe oscuridad en un sentido espiritual ya que el Diablo enemigo y Satanás, quienes controlan la oscuridad, serán confinados al Abismo, por tanto no habrá pecado, maldad, ni muerte.

Por lo tanto, no habrá necesidad de cerrar las puertas de la Nueva Jerusalén con el fin de resguardar la ciudad de la intrusión de entes malignos; por eso dice la Escritura: “Sus puertas nunca serán cerradas de día.”

De hecho, las puertas que son fabricadas con una sola perla usualmente se mantienen cerradas, y cuando alguien se presenta frente a estas para entrar, se abren automáticamente.

Si no existe la noche en el Cielo, el término “día” no es necesario en verdad. Pues si en este mundo no existiesen las mujeres, sino tan solo los hombres, en realidad no necesitaríamos la palabra “hombre”, que es lo contrario de “mujer,” sino que necesitaríamos el término “gente” simplemente.

Asimismo, si no existe la noche, no necesitamos un término opuesto a “noche”, y consecuentemente no necesitamos la palabra “día.” No obstante, debido a que en este mundo material sí existen el día y la noche, la palabra “día” se utiliza en el Cielo para nuestro mejor entendimiento.

Apocalipsis 21:26 dice: “Y llevarán la gloria y la honra de las naciones a ella;” y en Apocalipsis 21:24 leemos: “… y los reyes de la tierra traerán su gloria y honor a ella.” En este verso, aquellos reyes de la tierra quienes entren en la Nueva Jerusalén son aquellos que han ganado altos cargos espirituales, aquellos que disfrutarán de la Gloria que brillará como el sol junto al Señor.

Por otro lado, Apocalipsis 21:26 no se refiere solamente a aquellos que entrarán a la Nueva Jerusalén, sino a todas las almas salvas de todas las naciones de la tierra a lo largo de la historia de la cultivación humana, desde la época de Adán.

No solamente aquellos en la Nueva Jerusalén, sino también aquellos que habitan en el tercer, segundo y primer Reino de los Cielos, podrán presentarse ante Dios en el sitio localizado en la Nueva Jerusalén, en el momento adecuado.

Ellos presentarán la gloria que han obtenido en la tierra y llegarán ante Dios para ofrecérsela a él. Será como niños jactándose de sus logros ante sus padres cuando la familia se reúne: “Yo fui el primero en mi último examen”, “Yo fui asignado por mi maestro”, “Yo gané este premio en un concurso de dibujo”, y cosas por el estilo. Los niños se alegran de poder estar orgullosos de sus logros, y los padres también se complacen al escuchar a sus hijos.

Asimismo, los ciudadanos del Cielo presentan la gloria que ofrecieron al Señor durante su cultivación en la tierra, y eso llega a ser placentero para Dios. Mientras más gloria le sea presentada a Dios mientras se practica la justicia y se emana la fragancia de Cristo, más honrosa será la posición en el Cielo; las personas ofrecerán aquella gloria y honor, y se presentarán ante Dios.

En Apocalipsis 21:27 leemos: “No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” ¿Qué significa “cosa inmunda” en este verso?

Algo “inmundo” es lo opuesto a las cosas que son “santas y separadas.” Aquellas personas “inmundas” persiguen los placeres, los deseos de la carne, e inmediatamente se benefician de ellos en lugar de sacrificarse y dedicar sus vidas a lo noble y digno.

Además ellos juzgan y condenan a los demás, pronuncian palabras de queja, y hacen las cosas con una mala actitud. Cuando las cosas no concuerdan con sus ideas, o cuando no les son de beneficio propio, instantáneamente juzgan o condenan; no entienden las situaciones desde la perspectiva de los demás, sino que son egocéntricos, y emiten juicios y condenación para los demás.

Una “abominación” se define como algo aborrecido en gran manera; y es también una acción vil o detestable. En la Biblia este término se utiliza varias veces; por ejemplo, existen algunas aves y animales a los que Dios llama abominables y de los cuales dijo a los Israelitas que no debían comer (Dios el Padre prohibió comer de ellos porque tienen atributos malévolos en su carácter).

Adicionalmente, Dios describe a los ídolos, las cosas relacionadas con estos, y las costumbres o actos malévolos de los idólatras como acciones abominables, así como también a otros actos lujuriosos y obscenos.

Por otra parte, un corazón hipócrita, es decir, un corazón astuto y cambiante, es un corazón abominable; con este corazón, las personas no persiguen ni practican la bondad aunque aprendan y conozcan lo que es la bondad.

Si algo les parece perjudicial para ellos, no guardan la bondad sino que cambian su corazón, y aunque saben que no deben hacerlo, optarán por la maldad. Algunas personas llaman bueno a lo malo y obsceno, o llaman malo a lo bueno, y calumnian a los demás.

Las personas no podrán entrar al Cielo con un corazón tan abominable, que es detestable ante Dios.

La siguiente cosa que menciona la escritura es la “mentira.” Debido a que la oscuridad prevalece sobre el mundo en la actualidad, las personas fácilmente dicen todo tipo de mentiras, sin darse cuenta de que lo están haciendo; o hablan en contra de la verdad con el fin de esconder sus actos falsos y vergonzosos, e incluso profanan mentiras que causan daño a los demás con el fin de obtener sus propósitos.

Colosenses 3:9-10 dice: “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó…” Algunos nuevos creyentes quizás digan una mentira de vez en cuando por el hábito del viejo hombre, del cual aún no se han despojado totalmente. En este caso, si ellos se arrepienten y cambian, serán perdonados.

No obstante, a la medida que crezca su fe, deben renovar su ser y desechar las mentiras; deben desechar la naturaleza de la mentira. Cuando alguien es experimentado en la fe y confesa tenerla, pero si continúa mintiendo, significa que su fe es tibia, y pronto se apartará de la Verdad. Si la situación empeora, quizás ni siquiera reciba salvación.

La Biblia llama mentirosos a aquellos que dicen amar a Dios pero que no aman a sus hermanos; también a aquellos que dicen tener comunión con Dios pero que caminan en oscuridad; y a aquellos que niegan que Jesús es el Cristo.

Los hijos de Dios deben desechar rápidamente todo lo obsceno, abominable, y la mentira, incluyendo también el carácter de atributos de maldad, y deben avanzar hacia un mejor Cielo.

En Apocalipsis 22:1-2 se mencionan el Río de Agua de Vida y el Árbol de Vida, diciendo: “Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.”

El Río del Agua de Vida se origina en el Trono de Dios y del Cordero, y fluye suave y pacíficamente. Este fluye desde la Nueva Jerusalén hasta el tercer, segundo, primer Reinos, y el Paraíso, pasa por todas las moradas celestiales y de regreso a la Nueva Jerusalén.

Juan 4:14 dice: “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” ¡Toda criatura viviente necesita el agua para sobrevivir!

Asimismo, el agua que Jesús nos provee nos otorga vida eterna, y esta agua representa espiritualmente la Palabra de Dios. Todas las almas que están en el Cielo han recibido vida eterna de parte de Dios a través de la Palabra de Vida.

Por esta razón, Dios nombró “Río del Agua de Vida” al río del Cielo que fluye desde el Trono de Dios. El hecho de que este río fluya alrededor del Cielo demuestra que todas las almas en el Cielo podrán vivir por la Gracia de Dios.

La Escritura dice que este Río de Agua de Vida es claro como el cristal. Así como el cristal refleja una luz brillante cuando se expone a la luz, la superficie del río es deslumbrante a la vista; cuando el sol refleja sobre la superficie del mar o de un lago se ve algo hermoso, ¡cuánto más hermoso será en el Río de Agua de Vida en el Cielo!

Cuando usted beba del Río del Agua de Vida, saboreará su dulzura, y podrá sentir su plenitud en todo su cuerpo. Cuando Dios creó el mundo, el agua que proveyó originalmente provenía del Río de Agua de Vida.

No obstante, debido a la desobediencia de Adán, cuando todo lo demás en este mundo cayó bajo maldición, el agua cambió debido a esa maldición, por eso no podemos saborear el agua del Río de Agua de Vida en este mundo.

Usted podrá saborear el agua que Dios proporcionó a la tierra originalmente cuando esté en el Cielo. Por cierto, el sabor del agua de vida varía en las diferentes moradas. El ingrediente del agua de vida es el mismo, pero el sentir de satisfacción y felicidad en las moradas es diferente.

Por ejemplo, si usted bebe un vaso con agua, éste va a tener un gusto diferente al beberlo antes y después de escalar una montaña. El agua que se ha mantenido en el refrigerador, y el agua que se ha mantenido al ambiente durante el verano, también sabe diferente.

Asimismo, aunque se trata de un mismo Río de Agua de Vida, el sentir de satisfacción es diferente cuando se bebe de sus aguas en diferentes moradas en el Cielo. En ambos lados del Río existe una calle de oro puro, y el árbol de vida está plantado a lo largo de la calle. El río y la calle no son adyacentes directamente, existe arena de oro y plata entre ellos.

¿Cuál es la razón por la que Dios colocó aquellas calles a cada lado del Río?
Primero: para facilitar el acceso al Trono de Dios desde cualquier parte del Cielo. Como les indiqué, el río se origina desde el Trono de Dios. Por lo tanto, desde cualquier lugar del vasto Cielo, si usted camina a lo largo de la calle junto al Río de Agua de Vida, eventualmente llegará al Trono de Dios.

Segundo: Para demostrar que usted ha llegado al Cielo porque ha vivido una vida de acuerdo a la Palabra de Dios, la cual es el Agua de Vida en el mundo. Si usted vive regido completamente por la Palabra de Dios, eventualmente alcanzará la Nueva Jerusalén, ¡el lugar más hermoso del Cielo!

En Juan 14:6 Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Como está escrito en este verso, al creer en Jesucristo usted llega a ser un hijo de Dios, y adquiere la ciudadanía del Cielo.

¡Pero esto no es todo! Usted debe vivir regido por la Palabra del Señor Jesús hasta el momento que su vida termine en este mundo. Vivir según la Palabra significa caminar el camino al Cielo; si usted obedece a las señales, llegará al destino exacto.

Del mismo modo, en la Biblia usted puede encontrar señales claras que guían directamente hacia la Nueva Jerusalén. Palabras tales como “Hacer”, “No hacer”, “Guardar”, y “Desechar” representan señales que guían hacia la Nueva Jerusalén en un período muy corto de tiempo.

¡Si usted obedece estas señales, llegará fácilmente a la Nueva Jerusalén!

Dios colocó las calles de oro puro a cada lado del Río de Agua de Vida para representar su significado espiritual. Él lo diseñó así para que podamos llegar a la Nueva Jerusalén si caminamos junto al Río.

Les dije también que hay arena entre el Río de Agua Viva y las calles; la arena de oro y plata es suave, y aun cuando usted corra y salte sobre ella, no habrá polvo y sus vestiduras no se ensuciarán; y de ninguna manera la arena entrará en sus ojos causando irritación.

La Escritura dice: “…y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto…” Hay árboles de vida a cada lado de la calle, y son muy grandes.

Existen 12 variedades diferentes de árbol de vida y no un solo árbol produciendo 12 tipos de frutos; cada variedad de árbol produce su propio tipo de fruto, por tanto, existen 12 tipos diferentes de árboles.

El hecho de que los árboles produzcan su fruto cada mes no significa que produce frutos diferentes cada mes, sino que lo hace todo el tiempo. Las flores u hojas de los árboles del Cielo no repiten el ciclo de florecer y marchitarse, sino que sus hojas están siempre verdes, y sus flores pueden florecer y producir fruto todo el tiempo.

El Árbol de Vida también produce su fruto todo el tiempo; si alguien recoge su fruto, uno nuevo nacerá en la misma rama. Los 12 tipos de frutos de cada árbol de vida se diferencian por su brillo, tamaño, forma, y sabor.

Les expliqué en algún momento durante el estudio de Génesis acerca del fruto del Árbol de la Vida y del fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal que están en el Huerto del Edén. Estos frutos son tan grandes como un melón; el fruto del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal es de color rosa, similar a un durazno; el fruto del Árbol de la Vida es similar a una manzana, pero no es de un rojo perfecto sino que es una fruta hermosa con un color resplandeciente.

Sin embargo, el Árbol de la Vida en el Cielo no solamente produce frutos de color rojizo, sino que son de 12 colores diferentes y varían en forma y tamaño; aunque sean frutos de color rojizo, son muy diferentes entre sí.

Así como el sabor del agua del Río de Agua de Vida es diferente en cada morada en el Cielo, los frutos varían en su brillo y belleza de acuerdo a cada morada.


¿Qué simboliza el árbol de vida? ¿Por qué hizo Dios 12 tipos diferentes de frutos para el Árbol de Vida?

Continuaré hablándoles de todo esto en el siguiente sermón.



Amados hermanos y hermanas en Cristo,
A lo largo del Río del Agua de Vida abundan paisajes hermosos, más hermosos que cualquier lugar de este mundo.

¡Hay innumerables banquetas de oro decoradas con piedras preciosas! Si se desea se puede nadar libremente como un pez en el agua del Río de Agua de Vida, y los peces multicolores le darán la bienvenida y lo seguirán.

¿Cuán feliz sería usted si observa el resplandeciente Río de Agua de Vida y al Señor? Quizás usted camine sobre la calle de oro puro con el Señor, cantando alabanzas con los ángeles o conversando con Él.

¿Junto a quién desea caminar usted en la calle junto al Río?

Me gustaría introducir una parte de la alabanza que canta un arcángel al mirar a las almas que viven felices en la Nueva Jerusalén:

“Este Río de Agua de Vida contiene el amor y la gloria de Dios el Padre, así como también sus lágrimas y consuelo.

Este hermoso río transporta el cuidado y el cálido toque del Padre, y su gloria sobreabunda por todas las almas.

Por la Gracia de Dios el Padre su Gloria es concedida a las innumerables almas; sus rostros están rebosando del brillo de la Gloria del Padre.

¡Todas se regocijan y agradecen; adoran el nombre de Dios el Padre, y alaban su Gloria!

¡Gracias, Padre! Cada alma, por la Gracia del Padre y por amor en su Poder, ha venido a presentar oro puro mientras cantan hermosas alabanzas al Padre.

¡Padre! ¡Padre! ¡Dios, oh Dios!
¡Tu nombre es glorioso y eres digno de recibir gloria de generación en generación!

¡Solo Tú eres glorificado! ¡Tu nombre es glorificado!
Tú perfeccionaste el ministerio del Espíritu Santo.
Tu perseverancia y paciencia han producido frutos innumerables hasta la llegada de las almas a este lugar.

¡Gracias, Dios Padre!
¡Te alabo, Dios Padre!
¡Abro mi boca para alabarte!

Te agradezco por las sonrisas y la paz en los rostros de muchas almas, y por la gloria que se ha concedido a muchas almas.

¡Alabo a Dios en su Trinidad porque el nombre de Dios, el nombre del Señor, y el nombre del Espíritu Santo se reflejan en las almas!

¡Yo te alabo, alabo al Padre, alabo a Dios en su Trinidad que es perfecta y completa en todo, y que ha producido este fruto hermoso!
¡Te Alabo!”

En el Cielo no solamente los ángeles, sino también usted, cantarán alabanzas y darán Gloria a Dios en su Trinidad. Las alabanzas que usted cantará en el Cielo son completamente diferentes a las que se cantan en este mundo.

La melodía no es rigurosa o intensa, sino muy suave y pura; está llena de emoción como si se estuviese escuchando la voz de Dios. Incluso en este mundo, los compositores pueden lograr en su inspiración que su alabanza se asemeje a aquella en el Cielo a la medida en que cultivan el Cielo en sus corazones.

Si sus alabanzas están escritas con un corazón que refleja a Dios, Él estará muy complacido al recibir aquellas alabanzas. Es igual para los que cantan alabanzas; en lugar de que su corazón muestre las técnicas y talentos de este mundo, deben procurar el aroma del corazón que está siendo santificado en el amor por Dios.

¡Un corazón con un aroma lleno de técnicas no tiene nada que ver con Dios! Al igual que la oración que se pierde en el aire, no importa cuán hermosa sea su voz, pues no servirá de nada.

Yo anhelo que todos los hermanos y hermanas en Cristo alaben a Dios, quien nos concede un Cielo precioso durante el curso de nuestra vida, desde el fondo de su corazón.

¡Yo ruego en el nombre del Señor Jesucristo, que en el futuro ustedes caminen por la calle junto al Río de Agua de Vida en la Nueva Jerusalén, y que alaben a Dios a una voz, junto con las huestes celestiales y los ángeles, por siempre!


[Amén]

 
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