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2016 Petición de Oración | Dios mide nuestra fe | Conferencia sobre 1 Juan

 
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la lectura de apocalipsis
Title
   la lectura de apocalipsis(89) - Apocalipsis 89    
Speaker
   Rev. Jaerock Lee
Pasaje
   Apocalipsis 21:15-18
Date
   2009-02-06



Título: Sermón sobre Apocalipsis <89>
Escritura: Apocalipsis 21:15-18

Apocalipsis 21:15-18 (RVR)
[15] El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.
[16] La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales.
[17] Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.
[18] El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.


Amados hermanos y hermanas en Cristo,

Este el Sermón #89 basado en el libro de Apocalipsis.

En Apocalipsis 21, el Apóstol Juan escribió sobre la ciudad de la Nueva Jerusalén que él vio.

Apocalipsis 21:15 (RVR) dice: “El que hablaba conmigo tenía una caña de medir, de oro, para medir la ciudad, sus puertas y su muro.” Una “caña de medir” es una herramienta de medición en el Cielo. Si usted desea saber por qué se utiliza una caña de medir para tomar las medidas de las cosas, primeramente debe entender su significado espiritual.

Primeramente, el significado espiritual de “oro” corresponde a una fe inmutable. El oro no cambia con el transcurrir del tiempo, y el oro, aunque se lo reduzca a piezas diminutas, tiene el mismo valor que cuando se unen el uno al otro de nuevo.

Cuando se refina el mineral del oro de baja pureza sobre el fuego, el oro no se quema, sino que se transforma en oro de pura calidad. Del mismo modo, la fe espiritual es inmutable.

De vez en cuando Dios nos refina a través de las pruebas, y el proceso sirve para ayudarnos a tener fe espiritual inmutable.

Medir la Nueva Jerusalén con una caña de oro, la cual es inmutable, significa que la medida de Dios es precisa y que no cambia. Esto significa, en otras palabras, que el juicio se dará de acuerdo a la Promesa de Dios sin el más mínimo error.

Ahora, ¿Qué tipo de significado tiene una “caña”? Antes de referirnos a su significado espiritual, meditemos en sus características.

Las cañas son plantas altas que crecen en aguas poco profundas o en tierras húmedas. Existen cañas que tienen 3 metros de alto, y éstas se convierten en un escondite, porque cuando las personas se esconden entre las plantaciones de caña, es difícil encontrarlas.

Su tallo tiene entrenudos, sus hojas son elegantes pero cortantes, y sus flores, cuando florecen, son de un suave color rosa, similares a una mota de algodón. Cuando las cañas son movidas por el viento se ven muy frágiles, pero sus raíces son muy profundas.


Pensemos ahora en el sentido espiritual relacionado con estas características físicas:

Primero: el tallo de la caña tiene entrenudos en intervalos regulares.
Debido a que aquellos entrenudos son como marcas en una escala, la caña puede utilizarse como una vara para medir. Una vara con entrenudos como esta simboliza la justicia de Dios, quien recompense de acuerdo a las obras.

Apocalipsis 22:12 (LBLA) dice: “He aquí yo vengo pronto, y mi recompense está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra.”

Asimismo, Apocalipsis 2:23 (LBLA) nos dice: “…y os daré a cada uno según vuestras obras.”

De la manera en que se forman los entrenudos mientras crece la caña, la morada en el Cielo y las recompensas se forman según el crecimiento de la fe y el almacenamiento de las obras. Un individuo podrá entrar en la Nueva Jerusalén solamente si la cantidad de éstas alcanza el límite requerido.

Dios no mide la fe y las obras sin exactitud; pues, existe un estándar rígido de acuerdo a la justicia estricta. Como les he dicho antes, la caña de oro que constituye la medida de Dios es precisa e inmutable, como el oro que no cambia.

De manera similar, los entrenudos en la caña simbolizan la promesa escrita en la Biblia, la cual es inmutable y correcta. Las palabras escritas en la Biblia se han cumplido con exactitud, sin el más mínimo error.

Por ejemplo, en Mateo 7:21 el Señor dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” ¡Esta palabra ciertamente se cumplirá! No importa con cuánta regularidad vayan las personas a la iglesia, pues si no viven regidos por la Palabra de Dios, no entrarán en el Cielo. No les servirá de nada clamar al Señor si su amistad es con el mundo y si viven una vida de injusticia y desobediencia.

En Mateo 18:3 el Señor dice también: “De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” En un sentido físico, una persona adulta no puede regresar a la edad de 3 o 4 años. Sin embargo, ya que la Biblia lo dice, debemos llegar a ser como niños para recibir la salvación.

Por lo tanto, para poder ir al Cielo, ustedes deben entender el sentido espiritual de este verso, y deben llegar a ser como niños espirituales. Asimismo, Dios mide nuestra fe y obras con la Palabra inmutable. Si un hombre es hallado correcto al ser medido con una caña de oro, éste entrará en la Nueva Jerusalén.


Segundo: una caña desarrolla raíces profundas, por lo cual no puede ser extraída con facilidad.
Las cañas crecen derechas, y se agitan suavemente con el viento, por eso se ven débiles. Ya que crecen en tierras húmedas, dan la impresión de que pueden extraerse fácilmente. No obstante, a pesar de que son suavemente agitadas por el viento, no se quiebran con facilidad; es más, ya que sus raíces son muy profundas, no se las puede extraer sin dificultad.

Las plantas tales como el arroz caen fácilmente cuando una tormenta fuerte las golpea, mientras que las cañas siempre se inclinan en la misma dirección del viento, pero permanecen en su sitio inclusive después de que un tifón haya arrastrado todo lo demás.

Las personas del mundo comparan con la caña el corazón de una persona sin principios, o alguien que cambia fácilmente, con el simple hecho de mirar su lado frágil. No obstante, Dios valora las buenas características de la caña, la cual es suave pero a la vez es firme y con raíces profundas para no ser extraída fácilmente.

Estas características de la caña son similares a las de la Nación de Israel, que tiene una pequeña extensión territorial, pocos recursos naturales, y pocas lluvias. Tiene además un número pequeño de habitantes, se encuentra bajo constantes amenazas, y está rodeada por países hostiles.

Da la impresión de que este país colapsaría fácilmente cuando los países vecinos llegan a aliarse para atacarlo, pero la realidad es otra. La razón de esto se encuentra en sus fuertes raíces de fe en Dios, las que han desarrollado desde Abraham y por medio de los antepasados de la fe, tales como Isaac, Jacob, Moisés, y David.

Aquellos entre ustedes quienes han leído el libro titulado “El Mensaje de la Cruz” probablemente recuerdan el significado de las vestiduras y de la túnica del Señor. Cuando Jesús fue crucificado en la cruz, Sus vestiduras se repartieron para cuatro entre los soldados, pero apostaron mucho por su túnica sin rasgaduras.

Les expliqué que esto simboliza la promesa de Dios para Israel. De la manera en que los soldados dividieron las vestiduras del Señor, así destruyo el Imperio Romano a la nación de Israel, y su gente se dispersó. No obstante, así como la túnica del Señor, la cual estaba confeccionada en una sola pieza, el corazón de los Israelitas, el mismo que ha permanecido desde los días de Abraham, se ha mantenido firme.

De este modo, la nación de Israel pudo establecerse nuevamente cuando se dio la oportunidad. Por lo tanto, ya que Israel tiene sus raíces profundas de fe en Dios, y ya que ha sido establecida según la promesa de Dios, ésta no dejará de existir, sin importar lo frágil de su apariencia.

Usted debe plantar sus raíces profundas en el Señor, quien es la Roca, del mismo modo que la caña de oro. Aquellos que han desarrollado raíces profundas en el Señor nunca caerán durante los tifones o huracanes de pruebas y aflicciones. Es más, aquellos que entrarán en la Nueva Jerusalén nunca se rendirán ante ningún tipo de prueba y aflicción, sino que serán vencedores.


Tercero: la caña es muy dócil.
La caña se inclina suavemente mientras sopla el viento, y su flor es como una mota de algodón suave. Asimismo, aquellos que entrarán a la Nueva Jerusalén tendrán la fortaleza suficientemente poderosa para vencer las pruebas, pero al mismo tiempo, tendrán un corazón dócil y gentil.

Se puede encontrar características similares en el Señor Jesús. Él realizó milagros y señales con su gran poder, e incluso resucitó a los muertos. El viento y las olas le obedecían, y el Diablo enemigo y Satanás tiembla ante Él.

A pesar de tener tal dignidad y poder, ¡cuán dócil y gentil era Él! Cuando sufría persecución, no discutía ni se levantaba en contra de la oposición, sino que evitaba la posición o situación. Incluso los sencillos, los pobres y los despreciados encontraban consuelo y esperanza en el Señor, y aquellos que sufrían lograban descansar en Él.

Isaías 53:2 dice que Jesús es como una “raíz de tierra seca”, y Mateo 12:19 nos dice: “(Jesús) no contenderá, ni voceará,
ni nadie oirá en las calles su voz.” Aquellos que se dirigen a la Nueva Jerusalén son quienes tienen un corazón dócil y gentil como el de Jesús; aquellos cuyo corazón es fuerte y firme, pero a la vez es suave como el algodón.

Que un hombre sea físicamente fuerte y vigoroso no significa que sea espiritualmente valiente y poderoso. Aquellos que desarrollan raíces profundas como la caña, en otras palabras, aquellos que desarrollan raíces profundas en la verdad, siempre tendrán un corazón dócil y suave, y por ende no perderán la paz en su corazón ni se deslizarán a cualquier dirección en ninguna situación.

Aquellos cuyo corazón no es cultivado, siendo como un campo a la orilla del camino, o como un lugar rocoso, tienen su corazón duro e inflexible. Lo mismo sucede con el campo espinoso; no obstante, si aquellos cultivan su corazón en buena tierra, éste llegará a ser suave como el algodón. Sus corazones serán suaves y buenos, y no entrarán en conflicto con nada.

Aunque usted no pierda la paz, debe examinar, si su corazón tiembla, aunque sea sólo un poco, ante cosas de poca importancia.

Por ejemplo, ¿Qué haría usted si alguien saca a relucir sus defectos y lo corrige frente a muchas personas? Ya que usted conoce la verdad, probablemente sonría exteriormente y responda así: “Gracias por hacérmelo notar, ya voy a cambiar.” Pero, ¿acaso su gozo o paz en lo profundo de su corazón no desaparecen?

¿Piensa usted humildemente en la razón por la cual fue corregido, e intenta cambiar? O, ¿se desilusiona o siente que ha sido tratado injustamente, pensando que usted está en lo correcto y que la otra persona está equivocada? O, ¿siente que ha sido maltratado o acusado injustamente, mientras medita en la forma en que fue avergonzado ante los ojos de tantas personas?

A la medida en que pierda la paz en su corazón, éste no será lo suficientemente dócil y humilde, sino que seguirá siendo duro y egoísta. Solamente podremos entrar en la Nueva Jerusalén una vez que tengamos un corazón dócil y suave como el algodón, que se haya despojado de todo EGO.


Cuarto: las hojas de la caña crecen rectas y erguidas pero a la vez elegantes.
La caña es muy graciosa y elegante en su apariencia. Este aspecto gracioso y erguido de la caña simboliza la vida de un santo sobre la Roca de Fe, emitiendo el grato olor del Señor Jesucristo.

En su aspecto elegante se encuentran características delicadas, pero a la vez cortantes. En otras palabras, junto a su suavidad posee también agudeza y fuerza como de navaja. Aquellos entre ustedes quienes anhelen la Nueva Jerusalén deben correr hacia las puertas del Cielo con el aspecto gracioso y erguido de las hojas de la caña.

Al igual que esta caña graciosa, usted también debe emitir la fragancia de Jesucristo por dondequiera que vaya; y al igual que las hojas que cortan la piel, usted debe tener un corazón firme y similar a una navaja cortante. Con esto no quiero decir que ustedes pueden herir y lastimar a los demás con un corazón similar a una navaja fina y fuerte, sino que su corazón debe ser lo suficientemente firme para guardar los mandamientos de Dios, y lo suficientemente sólido para no transgredirlos.

Al igual que los tres amigos de Daniel, quienes no se inclinaron ante los ídolos a pesar de saber que si no lo hacían iban a ser lanzados en el horno, usted no debe permanecer en el pecado, sino que debe vivir en justicia. Al no involucrarse ni siquiera con el acto de injusticia más insignificante, las personas pueden pensar acerca de usted de maneras absurdas, y probablemente digan que usted no tiene probabilidades de éxito.

Por ejemplo, aquellos que trabajan en el ámbito financiero, tienen muchas oportunidades para entretener a sus clientes. Pero nuestros miembros no participan del alcohol, y tampoco fuman. En lugar de construir una fuerte red de compañerismo durante los fines de semana, nosotros venimos a la iglesia e invertimos aquí nuestro tiempo.

Desde la perspectiva del mundo, ¿cuán estrictamente intransigentes parecemos? Además, ya que nos levantamos en contra del enemigo o de la maldad, quizás nos veamos muy débiles. Sin embargo, cuando usted guarda la verdad con tal integridad, Dios está con usted y nunca será débil.

En lugar de caer o perder, usted puede vivir una vida que brinde gran Gloria a Dios, al igual que aquellos que sobrevivieron en el horno ardiente. Usted recibirá bendición a su entrada y su salida, llegará a ser cabeza y no cola, prestará y no pedirá prestado.

De vez en cuando, sin embargo, hay unas personas que son los acusados por el Diablo enemigo y Satanás para que vivan una vida dura a pesar de confesar ser creyentes. En ese caso, deben examinar el pasado para saber si en algún momento se levantaron en contra de la verdad o se comprometieron con la injusticia.

A veces estas personas atraviesan dificultades porque viven en su propia justicia y dentro de su propia opinión, en lugar de vivir por la verdadera voluntad de Dios, a pesar de creer que sí lo hacen.

Si usted guarda la verdad y vive una buena vida de creyente dentro de la obra del Espíritu Santo, usted nunca se debilitará, sino que dará Gloria a Dios en todo. Según lo que hemos examinado, debido a estas características de la caña Dios mide a la Nueva Jerusalén con la caña de oro.

Veamos ahora lo que dice Apocalipsis 21:16-17 (RVR): “La ciudad se halla establecida en cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña, doce mil estadios; la longitud, la altura y la anchura de ella son iguales. Y midió su muro, ciento cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, la cual es de ángel.”

El aspecto total de la Nueva Jerusalén tiene la forma de un cuadro que tiene las mismas dimensiones de ancho, alto y largo. Al decir que “la ciudad se halla establecida en cuadro” se refiere al orden y a la precisión del Cielo, así como también a la justicia e imparcialidad.

Existen 12 puertas en la Nueva Jerusalén; tres puertas en cada una de sus cuatro paredes. Esto significa que cualquiera que esté de acuerdo a las medidas de la caña de oro, podrá entrar justamente a la Nueva Jerusalén, desde cualquier lado del mundo.

Aunque la ciudad está asentada como un cuadro, no significa que todo lo que está dentro de ella es rectilíneo. Existen varias formas de curvas, y son hermosamente decoradas. Debido a que cada persona tiene un gusto diferente, cada quien podrá decorar su casa de manera diferente a los demás.

Algunos quizás opten por las formas rectas y rígidas, pero a otros quizás les gusten los círculos y las curvas. Por lo tanto, Dios decorará la casa de acuerdo al gusto de cada propietario.

La Escritura dice que el largo, el ancho y el alto de las paredes es de 12 mil codos, esto significa que el largo, el ancho y el alto son de aproximadamente 1.500 millas o 2.400 kilómetros. Note usted que no solamente el ancho y el largo son iguales, sino que el alto también lo es.

Digamos que usted construye una ciudad en forma de cuadro, a la cual le construye un muro que es de la misma dimensión que su ancho y largo, ¿cuán grande se verá esta ciudad? Si la gente vive en una ciudad rodeada por muros tan altos, quizás se sientan muy reprimidos.

No obstante, no importa cuán grande sea el muro, en el Cielo nadie se sentirá encerrado porque el muro es transparente como el cristal. Desde la ciudad usted podrá mirar las cosas en la parte externa del muro, pero la gente que esté afuera no podrá ver el interior de la ciudad.

El área de la Nueva Jerusalén será 58 veces más grande que todo Corea del Sur. No obstante, debido a que la Nueva Jerusalén tiene un muro tan alto, su uso del espacio será muy diferente al de este mundo. No se utilizará solamente la superficie sobre el piso, sino también el espacio en las áreas altas, que puede usarse por el poder de Dios.

Por lo tanto, el uso del espacio será mayor que en este mundo, en una misma área; pues el espacio se usará miles de veces más de lo que se usa en este mundo.

Asimismo, debido a que los muros de la ciudad son tan altos, éstos también deben ser muy anchos. La escritura dice que el muro media 144 codos. Un codo tiene 45 centímetros, por lo tanto 144 codos hacen un total de 65 metros de ancho.

¿Cuán grande es la ciudad?

Por supuesto, las unidades de medida de los Cielos no son las mismas que en este mundo. Sin embargo, la Biblia registra aquellos números para provocar que sus lectores imaginen el tamaño de la ciudad.

Apocalipsis 21:17 dice que aquella medida es “de medida de hombre, la cual es de ángel.” Esto significa que es de acuerdo a los resultados de la cultivación, es decir, los ángeles prepararán las moradas en la ciudad de acuerdo a la medida de la fe de cada individuo.

Apocalipsis 21:18 (RVR) dice: “El material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al vidrio limpio.” Encontramos una expresión similar en Apocalipsis 21:11 (RVR) que dice: “Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.”

La ciudad de la Nueva Jerusalén tiene una estructura doble, con una ciudad interior y una exterior. Estas ciudades no están separadas entre sí, sino que están situadas como piezas de papel sobrepuestas. Cuando se divisa el muro desde la parte externa de la ciudad, éste es de jaspe; cuando se la divisa desde el exterior, éste es de oro puro.

El jaspe y el oro puro no están colocados en forma plana, sino que están decorados con hermosas esculturas y diseños; cada piedra preciosa del Cielo tiene su propio sentido espiritual con el que Dios le ha dotado. El brillo y los nombres de cada piedra se combinan para presentar su propia dignidad.

El significado espiritual del jaspe es la fe, lo cual significa que el jaspe del Cielo irradia la luz de la fe. Su muro está hecho de jaspe debido a que solamente aquellos que tienen fe espiritual podrán entrar en la Nueva Jerusalén.

El significado espiritual del oro también es la fe. No obstante, el oro puro al que nos referimos en la Escritura de esta noche, contiene también el significado de “esperanza.” Podemos tener esperanza en los Cielos porque tenemos fe, y porque manejamos con diligencia nuestra vida de creyentes en el mundo.

Es gracias a esta “esperanza” que podemos almacenar todas las obras espirituales mientras conducimos nuestras vidas de creyentes, y éstas se convierten en nuestra morada y recompensas en el Cielo.

En el siguiente sermón daremos un vistazo a los pilares, los cuales están hechos de 12 piedras preciosas, y a la puerta de perlas.



Amados hermanos y hermanas en Cristo,
A pesar de que el espacio en la Nueva Jerusalén es inmenso, el número de aquellos que entrarán en la ciudad es tan pequeño comparado con el número de los que han recibido salvación.

No entrarán en la Nueva Jerusalén muchas personas del Antiguo Testamento, solamente lo harán Elías, Enoc, Abraham, Moisés, Samuel, Daniel, los tres amigos de Daniel, Ester y Rut, etc.

Gracias a la ayuda del Espíritu Santo más personas del Nuevo Testamento entrarán en la Nueva Jerusalén, pero aún así el número es tan pequeño comparado con los salvos. Por lo tanto, ¿cuán grande es la morada que se dará a cada individuo en la Nueva Jerusalén?

¡Dios ha creado una grande y gloriosa Nueva Jerusalén, y está verdaderamente esperando a sus hijos que ahí han de morar!

Él busca una y otra vez entre las almas de este mundo, y cuando encuentra corazones correctos, Él se complace con ellos, y los refina para convertirlos en oro puro.

Dios causa que ellos le den Gloria al máximo y prepara una morada y recompensas para ellos de acuerdo a lo que han hecho. Él los guía a vivir vidas con euforia inimaginable en aquellos hogares hermosos y espléndidos, seca sus lágrimas y los conforta. Dios espera ansiosamente el gozo de aquel día, pues está contando las horas, y aún en este instante Él está preparando la Nueva Jerusalén con los mejores materiales.

Yo anhelo que ustedes lleguen a complacer el corazón de Dios, quien ha perdurado con un corazón ardiente todos estos largos años de cultivación humana.

¡Yo ruego en el nombre del Señor Jesucristo, que ustedes inviertan sabiamente el resto de sus días sobre este mundo, edificando una morada hermosa en el inmenso espacio de la Nueva Jerusalén!

[Amén]

 
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